A vueltas con el huso horario

A unas semanas de realizar otro cambio de hora, esta vez el de invierno, y con la polémica de la conveniencia sobre este cambio que este año se ve agravada por las propuestas de su eliminación y la recuperación del huso horario UTC.

La falacia del horario franquista.

Una de las falacias más populares es que el actual huso horario es una herencia del franquismo, que cambio el original UTC al actual CET para coordinarlo con el huso horario de la Alemania Nazi.

El huso UTC se comenzó a utilizar de forma oficial en España en 1901, y fue en 1918 cuando comenzaron a realizarse, de forma discontinua, los cambios de hora verano / invierno que se instituyeron de forma continua en 1974 como resultado de la crisis del petróleo.

El cambio al huso CET se realizó en plena Guerra Civil, en 1938, pero sólo en la zona republicana, es decir, que fue el gobierno de Juan Negrín bajo la presidencia de Manual Azaña el que coordinó su horario con el de la Alemania Nazi. Una vez finalizada la Guerra se implantó en todo el país el huso horario del bando vencedor, es decir, el huso UTC.

Una comenzada la II Guerra Mundial los países combatientes que utilizaban el huso UTC los fueron cambiando al CET, así lo hizo Francia en febrero de 1940 (antes de la ocupación alemana) y el Reino Unido en 1941; para 1942, que fue el año en que lo cambió España, ya lo tenían implantado la mayoría de países europeos.

A la finalización de la II Guerra Mundial Reino Unido y Portugal regresaron al huso UTC, pero España no lo hizo, como tampoco lo hicieron Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, a los que también les corresponde, desde un punto de vista geográfico, ese huso horario.

El hecho de que España mantenga el horario CET no es tan absurdo como puede parecer, los husos horarios tienen en cuenta la longitud del punto geográfico, y es obvio que este parámetro tiene influencia en las horas a las que amanece y anochece, pero no tiene en cuenta la latitud, es decir, su distancia respecto al ecuador, que también tiene influencia ya que afecta a las horas de luz solar en las diferentes estaciones del año.

Puesto que las horas de luz solar son fijas para una latitud dada, jugar con el huso horario permite ajustar las horas de luz a las de la actividad humana, como se puede ver en las gráficas adjuntas, considerando que la mayoría de la actividad de las personas se produce entre las 7.00 h. y las 21.00 h. (en verde en los gráficos) se puede observar que en el caso de España (considerando la hora de Madrid) el huso CET se adapta casi perfectamente a ese intervalo mientras que en el horario UTC tendríamos horas de luz desaprovechadas (anteriores a las 7.00 h.) y un déficit de luz solar, al anochecer, de hasta 4 horas en algunos días.

Huso horario actual de Madrid

 

Huso horario UTC para Madrid

 

¿Qué hacemos con el cambio verano/invierno?

En paralelo a la polémica del huso horario regresa, de forma recurrente, la polémica del cambio de horario verano / invierno, que como hemos visto se produjo la primera vez en 1918 y se instituyó de forma definitiva en 1974.

El objetivo del cambio horario es también ajustar las horas de luz a las horas de actividad humana, en España las horas de luz se mueven en un intervalo entre 9 horas y 15 minutos (21 de diciembre) y 15 horas y 1 minuto (21 de junio), como se puede ver en los gráficos adjuntos, así, tanto mantener todo el año el horario de verano como mantener el de invierno supone desperdiciar horas de luz, hasta el extremo de que algunos días amanecería casi a las 10.00 h., si se mantiene el horario de verano todo el año, mientras que otros días amanecería antes de las 6.00 h., si se mantiene el horario de invierno todo el año, e incluso antes de las 5.00 h. si además se cambiara el huso horario a UTC.

 

Mantenimiento del horario de verano todo el año, en Madrid.

 

Mantenimiento del horario de invierno todo el año, en Madrid.

¿Adaptar las horas de luz a las personas o las personas a las horas de luz?

Desde un punto de vista liberal, considero que los individuos son el principal activo de una sociedad y, por lo tanto, deben ser el centro de toda decisión. Puesto que el huso horario es un constructo social, incluso el huso UTC lo es, no hay un huso horario que sea propio de una situación geográfica, sino que existe un huso horario que mediante convenio corresponde a esa situación, pero el huso se puede cambiar y adaptar a las necesidades de los individuos, y los criterios pueden ser varios: adaptarse a las costumbres que, de forma espontanea, tienen los individuos, las relaciones con las sociedades vecinas y la comodidad de los individuos.

Teniendo en cuenta estos tres factores, el actual huso horario con cambio verano / invierno, al que no se llega de una forma planificada sino que se instaura debido a unos hechos aleatorios, como son el desarrollo de la II Guerra Mundial y las consecuencias de la Guerra del Yom Kippur en las que España ni siquiera participó; resulta una buena solución que se ha mantenido de forma ininterrumpida durante 76 años y 44 años respectivamente, ¿No sería una decisión socialista revertir estas dos situaciones? y lo más importante ¿Haría la vida más cómoda a los individuos revertir estas dos situaciones?

Derivando falacias socialistas 

Jackie Estrada Salazar
Emprender una tarea de estas dimensiones no es una tarea fácil. Desmontar el dogma de la igualdad que promueve el socialismo, debe partir de entender sus planteamientos en el orden económico y político, y qué es lo que estos proponen, para conseguir una sociedad con mejores niveles de justicia social como aplicación de esa premisa.
Para los socialistas, justicia social implica la distribución de la riqueza total entre los miembros de la sociedad. Sobre la idea de que todos los hombres son iguales, el socialismo apela a una redistribución dando a cada uno según sus necesidades; así las cosas, no se formulan el origen y la generación de la riqueza, solo proponen su reparto. Esta repartición de la riqueza no se funda en la justicia, peor aun en las leyes de la economía, está sustentada en la ficción de que todos los seres humanos son iguales, y que tienen los mismos derechos, y en este caso los mismos derechos de usufructo de la riqueza.
El planteamiento de la igualdad de los seres humanos con la vaguedad que lo hace el socialismo, es falaz. Se trata de confundir interesadamente una propuesta política, que plantea que todos los seres humanos, por el hecho de serlo, tienen igual dignidad, lo cual implica desconocer la discriminación por cualquier causa. Este principio implica reconocer su individualidad, las diferencias entre cada uno de nosotros, y el respeto que le es consubstancial a ese reconocimiento. No se puede articular una sociedad humana como un rebaño, los seres humanos no pueden ser sometidos a la depravada idea: que todos somos iguales, hay que derrivar el concepto de la igualdad como quisieron imponerlo los socialistas, que además se han declarado los más iguales entre los iguales, ellos han asumido que son la clase dirigente, la que determina la organización social desde la autoridad de los que imponen la igualdad al resto de la sociedad.
El mito de la igualdad que plantea el socialismo debe ser reemplazado por la equidad, que supone el reconocimiento de las diferencias en todos los órdenes de los seres humanos en una sociedad libre, diferencias que determinan sus capacidades y méritos, pero también sus flaquezas y debilidades, entonces y solo entonces se defenderá la riqueza y la justicia que emanan de una distribución equitativa, según los esfuerzos legítimos de los individuos que la han alcanzado.

twitter: @jackiestradas

Foto: Clem Onejehuo 

TPM: Mejora de procesos basada en la Teoría Subjetiva del Valor y la Acción Humana.

Cuando nos referimos en los principios del liberalismo austriaco siempre pensamos en políticas económicas o en propuestas sociales, pero ¿Pueden ser útiles para gestionar procesos de producción que son, por definición, procesos altamente planificados?

Sí, es posible, como se puede comprobar en la metodología Total Productive Maintenance (Mantenimiento Productivo Total, TPM), desarrollada en un país que consideramos tan colectivista como Japón.

El creador de la metodología TPM es Seiichi Nakajima y la desarrolló en NipponDenso (filial de Toyota Motors) a lo largo de los años sesenta, esta metodología de mejora continua requiere del desarrollo de una serie de pilares fundamentales y está basada en los principios del Toyota Production System (Sistema de Producción Toyota, TPS) también conocido como Lean Manufacturing, y requiere comprender principios tan liberales como son la Teoría Subjetiva del Valor, la Acción Humana y la Función Empresarial.

TPM y la Teoría Subjetiva del Valor.

Uno de los principios básicos de TPM, que hereda de TPS, es su definición de valor.

Para esta filosofía de trabajo el valor de un producto o servicio es totalmente subjetivo y lo define el cliente, de manera que valor es todo aquello por lo que el cliente esté dispuesto a pagar y no está definido ni por los bienes, ni por los procesos , ni mucho menos por las horas de trabajo que esos productos o servicios incluyen, esta idea es totalmente compatible con las de Carl Menger que en su libro Principios de Economía Política indica “El valor de los bienes se fundamenta en la relación de los bienes con nuestras necesidades, no en los bienes mismos. Según varíen las circunstancias, puede modificarse también, aparecer o desaparecer el valor”.

Así, de acuerdo a TPM, la ecuación:

Precio = Coste + Margen

 Se transforma en:

Margen = Precio – Coste

 En la que el precio está directamente definido por el valor, que es el que fija el coste y que debe ser tal que proporcione un margen aceptable, en la misma línea de Eugen von Böhm-Bawerk que en su libro La Teoría Positiva del Capital indica “La formación del valor y el precio comienza con las valoraciones subjetivas de los consumidores sobre los productos terminados”.

La metodología TPM plantea aumentar el valor, es decir, el precio del producto o del servicio mediante el aseguramiento de la calidad, que es uno de sus pilares fundamentales, definida esta como la capacidad para proporcionar lo que el cliente realmente requiere, en oposición tanto a la teoría del valor trabajo como a la teoría del valor de uso, en las cuales el precio es independiente de la calidad; y copia de TPS la capacidad de entregar el producto o servicio en el instante en el que el cliente realmente lo necesita, mediante una producción flexible basada en un sistema Pull (tirar).

Además, utiliza las teorías del ingeniero de Toyota Motors Shigeo Shingo para reducir los costes creando planes de acción que identifiquen y eliminen Mura (irregularidades), Muri (excesos) y Muda (desperdicios), incidiendo principalmente en los siete desperdicios identificados por Shingo que son Sobreproducción, Inventarios, Esperas, Transportes, Movimientos, Sobreprocesamientos y Defectos, y al octavo desperdicio, identificado posteriormente, el mal aprovechamiento del Talento Humano, es decir, desperdiciar la acción humana.

TPM y la Acción Humana.

De acuerdo a Seiichi Nakajima, TPM es operativo cuando se trabaja en los niveles más altos de la Pirámide de Maslow, como son el reconocimiento y la autorrealización. Para ello es necesario mejorar a las personas, que se convierten en el principal activo de la organización y el centro de esta metodología, mediante otro pilar fundamental, el de Formación y Cualificación.

Nakajima hereda también las teorías de otro ingeniero de Toyota Motors, Taiichi Ohno, que desarrolló los eventos Kaizen para involucrar a los operarios que están en contacto directo con los problemas, en la planta, con el objetivo de que propongan y apliquen soluciones de forma descentralizada, mediante un orden espontáneo, en detrimento de la planificación central creada por las pesadas burocracias administrativas de la alta dirección.

Esto no es más que desarrollar la función empresarial de los operarios, consistente en descubrir y apreciar las oportunidades de mejora existentes y así crear información tácita no articulable, como bien explica Jesús Huerta de Soto en su libro Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial, que permite generar multitud de soluciones sencillas, ágiles y eficaces; en oposición al número limitado de soluciones planificadas y centralizadas, es decir socialistas, que desarrollaría el equipo de expertos de la alta dirección y que, al carecer sus autores de la información necesaria para realizar el cálculo económico, están necesariamente condenadas al fracaso

Fomentar el desarrollo de la acción humana resulta, por lo tanto, fundamental en TPM ya que son las personas, gracias a su inagotable capacidad de imaginación, ingenio y creatividad, las que generan miles de ideas, estas personas son, como hemos visto, el activo principal de una organización por lo que es necesario motivarlos, cualificarlos y mantenerlos; esta acción humana se desarrolla mediante la formación de pequeños equipos de trabajo, autogestionados y autocontrolados, que se enfocan en la mejora continua de los aspectos de su trabajo que son realmente útiles.

Además, esta función empresarial requiere que todas las propuestas de mejora sean económicamente viables y sostenibles en el tiempo, lo que premia el desarrollo de propuestas de pequeña entidad, fáciles y rápidas de implantar, con un retorno de la inversión claro y rápido; en lugar de decisiones de gran ingeniería, típicas de organismos centralizados de grandes organizaciones planificadas, que requieren de grandes inversiones y que en entornos VUCA, esto es volátiles, inciertos, cambiantes y ambiguos, como los actuales generan riesgos muy elevados y ponen en duda el retorno de las inversiones, lo que supone un peligro para la propia existencia de las organizaciones.

Hacia una cultura de Ciberseguridad como pilar esencial de nuestra sociedad

Cuando hablamos de Ciberseguridad no hablamos de un concepto etéreo, ni de seguridad informática, ni de seguridad de la información, sino de todo ello y más.  Hablamos de una nueva dimensión de nuestra realidad, de nuestra proyección nacional, en la que, como en el mundo físico, se ponen en juego nuestras libertades y nuestros derechos.

La sociedad digital solo va a poder desarrollarse en toda su plenitud y ofrecer a la humanidad todo su potencial transformador si primero conseguimos organizar los aspectos no tan positivos de la disrupción digital, y por eso los Estados más avanzados ya están regulando, y están organizando todo lo relativo al ciberespacio.

No podemos quedarnos atrás en esta revolución, la economía digital es un hecho. España no está hoy entre los diez países más ciberseguros del mundo, superándonos Estonia, Georgia y Canadá. En 2017, España registró más de 120.000 incidentes en esta materia. Además, la ciberseguridad es un importante sector en auge que en España ha crecido por encima del 10%, muy por encima de la media europea.

Según Kevin Mitnik, uno de los hackers más reconocidos de toda la historia, las organizaciones, incluidos los gobiernos, gastan millones de euros en firewall, en cortafuegos, en dispositivos de seguridad, pero eso es tirar el dinero si ninguna de estas medidas cubre el eslabón más débil de la cadena de seguridad, que es la gente, las personas que usan y administran los sistemas. Es más necesaria que nunca una ley que reconozca estas cuestiones en materia de ciberseguridad.

Es necesaria crear una auténtica política de Estado de seguridad nacional y generar, mediante el debate público en el Congreso, una autentica cultura de ciberseguridad en la sociedad española.

Como decía Van Gogh, “los pescadores saben que el mar es peligroso y la tormenta terrible. Nunca han encontrado en estos peligros razón suficiente para permanecer en tierra”. Si nos lanzamos al mar del ciberespacio, si nuestras empresas cada vez están más conectadas, si están utilizando el IoT, el Big Data, la Inteligencia Artificial, es necesario que nosotros, aunque la legislación siempre irá por detrás de lo que demande la sociedad, pongamos los pilares para conseguir que toda esa travesía sea lo más segura posible.

Hay un elemento en la seguridad que es intangible, que se determina con la acción de los poderes públicos, y es la confianza: la confianza de no ver la red convertida en un tiroteo de acusaciones, falsas alarmas, de noticias falsas, que tanto han beneficiado a algunos durante un proceso reciente de insurrección de todos conocido.  La confianza de saber que los derechos que nos asisten en la calle no quedan en suspenso en la red, sino que son un reflejo de lo que ocurre en la calle; la confianza de saber que están protegidos sin estar siendo vigilados o monitorizados.

Porque el tiempo que nos toca vivir, nuestro tiempo, hace más actual que nunca aquella frase del pensador vienés, Karl Popper, “Tenemos que hacer planes para la libertad y no solo para la seguridad, por la única razón de que solo la libertad puede hacer segura la seguridad”.

Foto: Chris Ried 

Vox, ¿Partido Liberal-Conservador o más de lo mismo?

¿Es Vox un partido liberal-conservador o es más de lo mismo en nuestro entorno socialdemócrata? En esta entrada analizaremos sus 100 propuestas desde un punto de vista liberal.

El pasado fin de semana Vox celebró, con gran éxito, su convención en el Palacio de Vistalegre, esa convención sirvió para recordar sus “100 propuestas para la España viva”, al margen de las críticas de algunos medios (¡qué extraño ese nerviosismo!) cabe preguntarse si es Vox un partido Liberal-Conservador, como muchos esperamos, o es más de los mismo, es decir, más estatismo y socialismo como aseguran esos medios.

Para ello voy a analizar el documento de las 100 propuestas, por capítulos, desde un punto de vista liberal.

1. España, unidad y soberanía. Este es el apartado que más temen muchos liberales, pero de por sí no hay motivo para temerlo, el concepto de nación puede (debe) servir para asegurar la libertad de los ciudadanos por lo que este capítulo puede cumplir con esta expectativa, sobre todo cuando hay alternativas en el panorama electoral que presentan supuestas naciones que no garantizan en absoluto esa libertad.

Este grupo de 10 propuestas comienza con unas medidas de protección del Estado frente a asociaciones y partidos que tengan como objetivo su destrucción, esta medida puede parecer liberticida aunque exista también en otros países liberales, puesto que España es una nación que defiende razonablemente bien la libertad de sus ciudadanos no es un disparate defenderla de utopías que son claramente liberticidas.

Incluye una propuesta de aseguramiento del uso del español, como partidario de la eliminación de los idiomas oficiales (que sería una propuesta conservadora) me parece bien que se garantice el derecho a su uso y se elimine la obligación de utilizar otras aunque se mantenga el derecho a usarlas, evitando así el uso indebido de las lenguas para mantener a castas locales, como está siendo hasta ahora.

Suprimir policias autonómicas no es ni liberal ni lo contrario, lo importante es que haya una coordinación clara de estas cuando se necesite.

Tampoco indica nada la eliminación del sistema autonómico, uno de los mayores éxitos de ingeniería social en el siglo XX; sin embargo, la devolución de las competencias al estado central no me parece una buena solución, sería más útil llevarlas a un nivel aún más cercano al ciudadano (diputaciones y municipios) manteniento el Estado la función de coordinación. Descentralizar estas competencias crea un incentivo de mejora entre las administraciones, como se está viendo en algunos casos en educación, que permitirá mejorar los servicios, no se trata de que estos sean exactamente iguale, sino que tengan todas las administraciones las mismas oportunidades que tengan los mejores para los ciudadanos.

La propuesta sobre Gibraltar sobra, porque se limita a hacer cumplir la ley, ¿se imaginan que la propuesta fuera incentivar la creación de redes de piratería, narcotráfico, contrabando y blanqueo de capitales? Por lo demás, la existencia de la colonia se basa en el Tratado de Utrech y es a ese tratado al que hay que ceñirse.

No creo que sea función del Estado la difusión de la identidad española, que será muy poco eficiente, esta es una función de la sociedad civil y a esta hay que delegarla.

Es un acierto la derogación de la Ley de Memoria Histórica, la más liberticida de los últimos años, que debe ser una exigencia de cualquier partido que tenga algo de liberal.

En la misma linea está la derogación de los conciertos económicos, pero la medida debe ir más allá, unificando el tramo nacional de los impuestos y traspasando a cada administración la capacidad total de decisión sobre sus respectivos tramos. Es decir, eliminar los conciertos económicos para que cada administración recaude sus impuestos.

2. Ley electoral y transparencia. Un régimen liberal no está relacionado con una ley electoral concreta, en este sentido los partidos caen en el error de proponer sistemas que creen que les van a beneficiar, por lo que no lo veo relevante. Está bien la propuesta de que los Diputados respondan frente a sus electores, pero no se indica como se va a hacer, especialmente en la parte de distrito único nacional.

Es buena la propuesta de eliminar cuotas, otra medida liberticida, pero que Vox sólo circunscribe a las listas electorales; y las medidas de control e incompatibilidades de cargos públicos que, al menos aparentemente, no funcionan.

3. Inmigración. En este capítulo se incluyen varias propuestas de cumplimiento de la legalidad, que tampoco voy a comentar. No soy amigo de las cuotas por países, pero está claro que se debe primar la inmigración procedente de lugares con mayor similitud cultural y que la nacionalidad se conceda, sobre todo, por integración en su comunidad y no por plazos.

Es interesante y lógica la propuesta, que ya se hace en otros países liberales, de regular la inmigración a las necesidades económicas y capacidad de integración, lo que facilita la llegada, sobre todo, de personal cualificado.

4. Defensa, seguridad y fronteras. Otra vez dejaré sin comentar las propuestas referentes a cumplir con la legalidad. Es importante racionalizar, que no significa en principio ni subir ni bajar, el presupuesto de Defensa y tener un criterio claro sobre las intervenciones militares en las que participar.

El tema de los huidos de la justicia no extraditados a España, sin importar la causa, es grave y la opción suspender Schengen puede ser una solución razonable, pero puede producir daños colaterales a los ciudadanos españoles que trabajen en esos países por lo que considero que son más útiles las acciones diplomáticas concretas con cada país.

5. Economía y recursos. Este es el capítulo más liberal de todo el programa, con una propuesta de reducción de gasto público, simplificación de normativas y reglamentos, rebaja de impuesto de la renta y de sociedades, rebaja de IVA (aunque yo lo extendería a todos los productos y no sólo a los que indica el programa), rebaja de impuestos a la electricidad, eliminación de los impuestos de patrimonio y de sucesiones; a esto hay que añadir la propuesta de liberalización del suelo (fundamental), la modificación del modelo de pensiones, que es crítico (espero que Vox no firme el Pacto de Toledo), y una  rebaja de las cotizaciones sociales.

Sin embargo, me parece un error plantear una rebaja sólo para trabajadores españoles en paro, ya que desvirtua el mercado laboral y hace disminuir la competitividad de las empresas al primar la contratación de personal que, seguramente, está menos cualificado, por no añadir que contradice la propuesta número 12 (parece que eliminar cuotas es sólo para los políticos) y la número 22. La solución es rebajar, directamente, las cotizaciones a todos los trabajadores, sin importar su situación.

También es innecesario obligar a fusionar ayuntamientos, basta con la exigencia de que estos sean economicamente viables, permitiendo tanto su fusión como su secesión si no lo son.

En cuanto al fomento del sector industrial, una vez más, debe ser llevado a cabo por el sector privado, con la eliminación de trabas administrativas y sobrerregulaciones por parte de la administración.

6. Salud. Es inteligente la creación de la Tarjeta Sanitaria Única, como defiendo en mi artículo La Tarjeta Sanitaria Única es una solución liberal, pero no debe caer en el error de limitar la competitividad en la gestión del sistema sanitario, esto se fomenta traspasando las competencias a las administraciones más cercanas al ciudadano.

También es lógico racionalizar los servicios y la gestión, lo que se consigue precisamente evitando su centralización o, mejor aún, llevando a cabo su privatización.

7. Educación y cultura. Hay propuestas muy interesantes desde el punto de vista liberal, como la implantación del cheque escolar, el derecho de los padres a escoger lengua vehícular garantizando el español en todo el territorio nacional y aumentando el control de los padres sobre las actividades escolares.

Es muy interesante la implantación de examenes de control pero resulta incompatible con la centralización de la educación, sin embargo resulta una figura fundamental si se decide descentralizar la educación a las administraciones locales o su privatización, en este sentido es una muy buena medida. Por otro lado, considero que las becas deben ceñirse a la excelencia académica, siendo las ayudas a familias con bajos recursos consideradas como ayudas sociales.

En lo referente a la disminución de las desigualdades entre el campo y la ciudad hay un error de concepto, la solución no es una solución centralizada, sino al contrario, descentralizar a nivel de municipio para que estos tomen las medidas que realmente necesitan, incluidas las fiscales.

8. Vida y familia. Como liberal considero que las personas son el mayor activo de una sociedad, por lo que considero acertadas las medidas de apoyo a las familias y en especial a las familias numerosas.

En un entorno liberal siempre resultan conflictivas las legislaciones referentes al aborto y los vientres de alquiler, en mi caso apuesto por preferir medidas que en caso de conflicto apoyen al afectado más débil y sin posibilidad de elección; en este sentido me parece liberal la medida contra el aborto y no tengo claro la referente al vientre de alquiler.

9. Libertades y justicia. Considero que este apartado también incluye bastantes medidas liberales, como son la eliminación de subvenciones a partidos, sindicatos y fundaciones; el cumplimiento efectivo de las normas anti-ocupación (no entiendo a qué se refiere con medidas anti-usura) y la reforma del Poder Judicial para que sea un Poder independiente. No creo que haga falta crear una nueva figura delictiva contra el despilfarro, simplemente basta con aplicar las leyes vigentes. Respecto al jurado, aunque nace con un afan liberal, considero que hoy es incluso contraproducente, así que de modo personal me parece que su eliminación sería un acierto.

He dejado para el final las propuestas sobre ETA, que considero deben ser más ambiciosas para juzgar por Genocidio a los terroristas y a todos sus complices, ya que han sido y siguen siendo la mayor amenaza contra la libertad individual de los españoles.

10. Europa e internacional. Considero importante impulsar la reforma del Tratado europeo para reducir su intervencionismo, reducir sus costes y eliminar duplicidades. Respecto a la PAC soy partidario directamente de su eliminación. Respecto a las relaciones internacionales y los planes de cooperación internacional, resulta de sentido común revisarlos continuamente para adaptarlos a las necesidades concretas de cada momento.

Conclusiones: Las 100 propuestas presentan un gran número de medidas de sentido común y otras que deben ser innecesarias ya que implican el cumplimiento de la legalidad.

Hay medidas profundamente liberales como garantizar libertad educativa, reducciones de impuestos y cotizaciones sociales, reducción de gasto público, simplificación de regulaciones, la protección de las personas al ser estas el mayor activo de una sociedad y la derogación de leyes liberticidas.

La modificación del sistema de pensiones resulta fundamental y, por comparación con otros partidos, la medida más liberal de todo el programa.

Entre medias aparecen algunas más intervencionistas, como la realización de algunos planes de difusión, planes de inversión y ayudas por parte del Estado que, considero, se deben llevar a cabo por la iniciativa privada.

También estoy de acuerdo con superar el sistema autonómico, pura ingeniería social, pero la solución no es centralizar sino descentralizar más, a un nivel más próximo al ciudadano, manteniendo el Estado la función de coordinación.

Las mayores críticas por parte de los sectores liberales están relacionadas con las propuestas de Vox sobre la unidad y la soberanía nacional, pero estas de por sí no son contrarias al liberalismo siempre que la misión de la nación sea asegurar la libertad y la seguridad de los ciudadanos.

Considero que el programa, en global, es una buena noticia para los liberales austriacos que aporta propuestas que, aunque conocidas, ningún otro partido se ha atrevido a incluir en los suyos.

Libertades y libertad sexual

He elegido este título con el fin de intentar desligar tres elementos que la izquierda contemporánea utiliza para socavar el orden social liberal, vinculándolos, con trampa, con la consecución de las libertades. Me refiero a la estatización de la ideología neocomunista de género, del feminismo coactivo y del colectivismo sexual.

Una descripción del contexto nos exige observar las políticas públicas de género, que abarcan las políticas de estatización del feminismo de la cuarta ola (un feminismo fundamentalmente neocomunista) y el resto de las medidas estatales de colectivización sexual. En todas ellas, el Estado y sus administraciones tienen un rol central no sólo a través de la promoción de su financiación, sino también en la materialización social, que incluye la creación de una serie de redes clientelares, que, bien se conocen con el nombre de institutos, asociaciones o bien lo hacen bajo el nominal de ‘’colectivos’’. Estos grupos se encargan de imponer sus ideas utilizando la infiltración coactiva en todos los ámbitos sociales como estrategia principal; la coacción colectiva de sus postulados se formula en clave de exigencia de tolerancia, aunque sus impulsores, paradójicamente, no toleren el más mínimo cuestionamiento de tales postulados. El argumento que arguyen sus defensores es la igualdad entre hombres y mujeres, la persecución de la violencia que maniqueamente tipifican ‘’de género’’, la extinción total de la cultura ‘’machista’’ o de cuestiones tan controvertidas como la denominada homofobia. Todas estas acciones se perfilan dividiendo a los ‘’afectados’’ en colectivos estabulados a los que convencen de ser víctimas de la estructura civil de la familia y el sistema capitalista, lo cual incrementa el odio y la tensión en el seno de la comunidad: ello se traduce en la búsqueda de la utopía de la igualdad colectiva y en la estructuración de nuevas formas de lucha de clases, pese a que en el fenómeno que nos proponemos analizar no estemos hablando estrictamente de clases como tales. Lo que viene a ser la identidad y la sexualidad de cada individuo ya no son responsabilidad del mismo, sino que se achacan a un mero ‘’constructo cultural del orden liberal’’ que se puede modificar a través del Estado.

La libertad sexual y de identidad son dos derechos individuales, y como tales se recogen en el ordenamiento jurídico de cualquier sociedad basada en los medios privados de producción y en la división de los métodos de libre cooperación. Los postulados que se esgrimen en la descripción del contexto que hemos realizado anteriormente, invierten este axioma jurídico en la medida en que colectivizan la sexualidad y la identidad individuales intrínsecas de la persona. Una defensa liberal conservadora de la libertad sexual y de identidad frente a la imposición e intromisión estatales de la ideología neocomunista de género y la capitalización del factor sexual de la persona para los objetivos políticos del programa totalitario de la izquierda, es posible y no se entiende que las opciones políticas distintas a la izquierda hayan permanecido en silencio o colaborado con lo que no es más que una burda estrategia instrumental para avivar las luchas intestinas en la sociedad jugando con la identidad y la sexualidad del individuo. La batalla ideológica debe estar centrada en reseñar los fines y los objetivos de colectivizar y estatizar la sexualidad y el género; los liberales no nos oponemos a la ideología neocomunista de género, al feminismo sectario o al colectivismo sexual. Seamos liberales libertarios, conservadores, o conservadores libertarios, a lo que debemos oponernos es a la estatización de esos tres elementos, pues la consecución de las libertades no puede alcanzarse óptimamente si el individuo, desde la escuela hasta sus interacciones sociales, no está a salvo de las coacciones y dogmas políticos de género que están dirigidos desde las políticas estatales de género para distorsionar su libre desarrollo y autoconocimiento, ya que se mediatizan su  elección, coherencia y responsabilidad con el estilo de vida que mejor considera para sí mismo.

Para ejecutar el programa social del comunismo, la ingeniería social gradual de la izquierda canaliza un postulado sofista, por cuanto la autorrepresión sexual no se debe a ningún orden social, o no está totalmente influido por éste. Nos referimos a la teorías unificadas de Freud y Marx (Wilhelm Reich 1920, Herbert Marcuse 1968), que explican que la sociedad capitalista supuestamente genera neurosis al estar estructurada en la represión de la pulsión sexual del individuo. El freudomarxismo se postula, así, como un método que, por un lado, diagnostica el camino a seguir para llevar a cabo la revolución social comunista sin recurrir a las armas, y, por otro, sirve de apoyo ‘’científico’’ a muchas  de las políticas públicas de la ideología de género.

Hemos de separar el reconocimiento de la libertad y la educación sexual en gran parte del mundo occidental de las políticas de género en las que el Estado se entromete en la sexualidad del individuo, proveyéndole de un catálogo de instrucciones, cual anulación de facto de la autonomía personal. En los distintos países donde el marxismo cultural progresa, la lucha ya no puede girar en torno a la lucha de clases, sino que lo hace alrededor de la lucha de sexos o de identidad sexual.

Entre otros, la izquierda plantea la dominación social total de la gente por parte del Estado a través de un proceso tan alambicado como el que acabamos de estudiar. Sin embargo, desde mi perspectiva se revela clave conocerlo para identificar la procedencia y la finalidad de los ‘’fenómenos de género’’ que hoy observamos, puesto que alteran y quiebran las relaciones y acciones humanas, que se asientan sobre la confianza en la fraternidad voluntaria y la libre cooperación como ejes centrales de la competencia y el orden social liberal: la forma más pacífica de coexistencia conocida hasta ahora por la Humanidad. Y así lo demuestra la experiencia.

 

 

 

 

Luces, cámara, Sánchez 

El Gobierno de la dignidad. Así lo llamaron. El dos de junio de 2018, Pedro Sánchez Castejón se convertía en el presidente del gobierno de España. Tras echar a Mariano Rajoy con los votos de los independentistas y de los herederos de ETA, con quienes queda en deuda, el Partido Socialista Obrero Español llegó a La Moncloa. No la pisaban desde 2011, cuando el expresidente Zapatero dejó el poder tras dejar a España con casi tres millones más de parados que cuando llegó.

Quien no conoce su historia está condenado a repetirla pero, al parecer, el presidente Sánchez ni la conoce ni quiere conocerla. No hay mayor ciego que quien no quiere ver. En vez de aprender del deleznable legado del expresidente socialista y hacer todo lo contrario, el okupa alardea de propuestas tan demagógicas como subir impuestos a los ricos, al diésel, a la banca, pedir un contrato para ratificar el consentimiento sexual o incluso lapidar la libertad de expresión. No es una exageración, no. Según la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, no es cierto que la mejor ley sobre libertad de expresión sea la que no existe, y considera que hay razones para regularla. Cuando las noticias no nos son favorables, fustigamos a los medios de comunicación al más puro estilo bolivariano. La cabra siempre tira al monte.

Pero ningún show está exento de inconvenientes. El exministro Maxim Huerta dimitió por eludir impuestos, una práctica perfectamente legal, pero inaceptable según los requisitos para ser un socialista ejemplar, lo cual, pensándolo bien, es todo un oxímoron. No hubo más alternativa que echarle. También dimitió Carmen Montón por mentir sobre su Máster. La exministra ni siquiera sabía en qué edificio lo había hecho. Todo un ejemplo de honestidad. La ministra de justicia, Dolores Delgado, le dijo al excomisario Villarejo, que afirmó desconocer cuando le preguntaron por primera vez sobre su relación, que su compañero Grande Marlaska era un maricón y que estuvo con menores en un viaje a Colombia mientras estos practicaban ciertas actividades incivilizadas penadas con hasta 37 años de cárcel en el país. Por supuesto, la ministra, comprometida con la justicia universal, no dijo ni “a” al ver tales prácticas. Una mujer comprometida con el progreso, desde luego. Todo un ejemplo también. El ministro Pedro Duque ha sido “pillado” llevando a cabo la misma actividad que Huerta y fallando al listón de su jefe. Al final, vivir en socialismo es muy caro, pero dirigirlo, un chollo. Por si todo esto fuera poco, el mismísimo presidente del gobierno, Pedro Sánchez Castejón, plagió gran parte de su tesis doctoral, como desveló el periódico ABC, al que amenazó con acciones legales tras desvelar sus mentiras. Al salir en la portada de los principales diarios españoles y ser azotado por la prensa internacional, el secretario general del PSOE afirmó haber usado una aplicación detectora de plagios que dió negativo en su tesis. El dueño de la aplicación le desmintió y, para colmo, El Confidencial publicó más plagios que escapan a la aplicación utilizada. El presidente no hace más que engañar a los españoles actuando en su contra con pintorescas propuestas, tapado por ruidosas cortinas de humo como la exhumación de un muerto de hace más de cuarenta años o la Ley de Memoria Histórica.

Aun con todo, el espectáculo debe continuar. La función no acaba aquí, no. El Gobierno seguirá amenazando las libertades individuales y perjudicando a toda la ciudadanía. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Ni la ministra Delgado ni Pedro Duque han dimitido, ni mucho menos el presidente no votado, que sigue usando el palacio de La Moncloa como trinchera. La única diferencia que tienen respecto a los soldados de la primera guerra mundial es la amenaza exterior: mientras los soldados de la guerra se enfrentaban a la muerte al salir del escondite, Pedro Sánchez se enfrenta a los españoles, que piden elecciones de inmediato para acabar con su deriva autoritaria y la amnesia que de ella deriva.