¿Mintió Carmen Montón sobre la fecha en la que obtuvo su Máster?

Hace un día eldiario.es publicó que había graves irregularidades en su Trabajo de fin de máster. En este contexto el equipo de La Sexta noticias accedió al texto de su TFM, dando la exclusiva de que gran parte de este era un plagio.

Estos hechos han provocado un terremoto político que ha acabado con su dimisión como ministra, pero aún hay algo que no ha salido a la luz,  y es que es imposible que pudiese haber entregado ese trabajo en el plazo que afirma.

La Sexta ha publicado algunos de los párrafos plagiados. Si revisamos estos, y acudimos al historial de la Wikipedia,  veremos que estos no aparecían en el artículo plagiado hasta el 8 de julio de 2011, cuando ella afirma haber entregado el TFM en junio del mismo año, como informa El País.

Una explicación obvia podría ser la siguiente: no entregó el TFM para obtener el título, y cuando se empezaron a investigar casos en la URJC, su equipo decidió hacer uno a marchas forzadas para tener un argumento con el que defenderse cuando se publicase su caso. 

 

Contra el igualitarismo de Rawls

De todos los filósofos políticos del siglo XX John Rawls fue el más influyente. Su libro “Teoría de la Justicia” revolucionó la filosofía de tal forma que Robert Nozick, uno de los mayores filósofos libertarios de la historia llegó a afirmar que “Ahora los filósofos políticos tienen que trabajar según la teoría de Rawls, o bien, explicar por qué no lo hacen”, pues esa será mi tarea en este artículo.

Como a pesar de su éxito en el ámbito académico, este filósofo continúa siendo muy desconocido por el gran público, comenzaré resumiendo su teoría a grandes rasgos.

Lo que define la justicia en su teoría es la imparcialidad, por esto plantea un experimento mental con el que asegurarse de que se cumpla este principio, el de una posición original en la que todos deberíamos acordar los principios que rijan la sociedad tras un velo de ignorancia. Este velo de la ignorancia consiste en que nadie sepa nada sobre su posición en la sociedad, ni su inteligencia, su fuerza, sus gustos, sus creencias, su sexo, su raza, a que generación pertenecen… ni, en definitiva, nada que pueda darle ninguna pista sobre lo que le beneficiaría o perjudicaría a él en particular.

Esto parece que tiene bastante sentido, al fin y al cabo, quien escoja unos principios distintos de aquellos que escogería en esa posición original no estará mostrando más que una clara hipocresía, no estaría buscando principios justos sino su propio interés. Sin embargo, los primeros problemas aparecen ya de forma clara, ¿Cómo podemos saber que escogería nadie bajo esa posición? No parece ser un problema demasiado grave para el autor, que pronto se lanza a elucubrar.

Para Rawls, la gente en esa situación escogería 2 principios:

 1º “cada persona debe tener un derecho igual al esquema más extenso de libertades básicas iguales compatible con un esquema similar de libertades para otros.”

No voy a tratar este principio, ya que podríamos decir (simplificando) que es el único principio de mi filosofía, aunque tengo ciertos problemas con la interpretación que Rawls hace de este.

“Las desigualdades sociales y económicas habrán de disponerse de tal modo que sean tanto a) para el mayor beneficio de los menos aventajados, como b) ligadas con cargos y posiciones asequibles a todos en condiciones de justa igualdad de oportunidades.”

 

Este último principio quiere decir lo siguiente: de todas las posibles distribuciones de bienes primarios (todas las cosas que un hombre racional pudiera querer) debemos escoger primero aquellas que beneficien más al grupo más desfavorecido, de las que queden aquella que beneficie más al segundo más desfavorecido, y así sucesivamente. Esto es lo que se conoce como regla maximin, y es el principal objeto de este artículo.

Parémonos a pensar un momento en lo que esto supone, ¿Dónde preferiríais vivir, en una sociedad en la que todos ganasen 20.000 € anuales, o en una en la que el más pobre ganase tan sólo 19.990€ anuales pero la renta mediana superase los 60.000€? Obviamente no podemos conocer cuál sería nuestra decisión en la posición original (tampoco Rawls puede), pero me parece excéntrico pensar que alguien escogería la primera sociedad. Tan sólo alguien movido por un fuerte sentimiento de envidia, pero tras el velo de la ignorancia no podría saber su propensión a la envidia (puesto que las propias características psicológicas estarían ocultas), el propio Rawls rechaza que la envidia pueda influír en la decisión.

Nuestra decisión ante una dicotomía como la anterior (u otra que nos cree más dudas) dependerá de nuestra aversión al riesgo, sólo una persona con una aversión al riesgo máxima escogería la primera opción de mi ejemplo. Pero Rawls no reconoce esta dependencia, afirma que esta decisión no está motivada por una extrema aversión al riesgo, veamos como justifica entonces su postura.

Rawls argumenta de varias formas la regla maximin, comenzando de la siguiente manera: Como en la posición original tenemos que alcanzar un acuerdo en igualdad de condiciones con todos los demás, no tiene sentido que aceptemos unas condiciones peores que otros, y al mismo tiempo no podremos acaparar unas mejores, con lo que acabarían llegando a un acuerdo igualitarista como el anterior. Esta argumentación ignora por completo las mismas bases de su pensamiento, la premisa de partida, el velo de la ignorancia. Si ignoramos cual será nuestro papel en la sociedad, no podemos decir que al escoger una sociedad desigual estemos acaparando una parte mayor que otro, o que estemos recibiendo una parte menor que otro, puesto que nunca sabremos qué parte estaremos recibiendo. Es extraño ver un argumento como este cuando toda su teoría de la justicia se establece sobre la base de que estas argumentaciones deben evitarse, que la posición particular de uno no influya en su decisión sobre qué considera justo y qué no.

El siguiente argumento que da es que la regla maximin es especialmente convincente si se dan tres condiciones:

1º Debe ser imposible estimar las probabilidades de que se de cualquier circunstancia concreta

2º Las personas deben tener una concepción del bien “tal que les importe muy poco o nada lo que puedan ganar por encima del mínimo estipendio que seguramente se obtiene al seguir la regla maximin

3º Las alternativas rechazadas deben ser difícilmente asumibles, la situación implica riesgos. En un párrafo posterior aclara “el tercer rasgo se concreta cuando suponemos que otras concepciones de la justicia pueden conducir a instituciones que las partes considerarían intolerables. Por ejemplo(…)la esclavitud y la servidumbre

Analicemos estos rasgos uno a uno.

1º Este se cumple sin problemas, dado que al carecer de cualquier dato sobre, no sólo su situación particular, sino también sobre las características de su sociedad, ni siquiera las diferentes posibles características de una sociedad, no hay base alguna sobre la que establecer un cálculo de probabilidades. Sin embargo, he de plantear un problema, ¿por qué es necesaria esta restricción? ¿en qué perjudicaría que tuvieran conocimientos en economía o sociología que permitieran hacer predicciones sobre las consecuencias de las decisiones que tomen en la negociación? ¿no sería incluso deseable?

2º Esto es simplemente inaceptable, hasta ahora todas las restricciones eran razonables (si bien algunas pueden ser discutibles) pero no veo justificación alguna a convertir a los sujetos colocados en la posición original en un grupo de ascetas, que carezcan de cualquier tipo de ambición más allá de un mínimo arbitrariamente definido de bienes, casualmente coincidente en todos ellos. Pero es que incluso contradice la condición inmediatamente anterior, porque si no podemos hacer ningún cálculo de probabilidades, ¿en qué se basaría para hablar de un “mínimo estipendio que seguramente se obtiene al seguir la regla maximin”? si no tienen ninguna información sobre las distintas alternativas tampoco la tienen para saber si con el maximin recibirían ese mínimo estipendio, uno menor, o incluso si la gente moriría de inanición.

3º Creo que esta condición se podría separar en dos, que deben recibir críticas separadas: que sean inasumibles porque lleven a unas duras condiciones de vida (una cantidad de bienes primarios inferior a la mínima aceptable), o que sean inaceptables desde un punto de vista ético (el ejemplo de la esclavitud). El primero se rechaza por contradecirse con el primer rasgo, no podemos saber que riesgos estamos asumiendo. Respecto al segundo tengo que decir ¿acaso no era labor de esta teoría determinar qué es y qué no es aceptable? Si los sujetos situados en la posición original vienen con ideas preconcebidas de justicia ¿cuál es el sentido de todo esto?

Incluso aunque aceptemos estos rasgos de forma acrítica serían insuficientes para justificar el maximin, no veo por qué el acuerdo alcanzado no podría ser, por ejemplo, el de asegurar (si es posible) ese mínimo estipendio para todos y a partir de ahí adoptar un criterio de utilidad media.

En resumen, si bien algunas de las premisas de “Teoría de la Justicia” son interesantes, estas fracasan en llevarnos a las conclusiones a las que Rawls quiere llegar. Incluso desprovistos de todo conocimiento que pueda poner en duda nuestra imparcialidad, nada nos garantiza que podamos llegar a un acuerdo unánime sobre nuestra sociedad ideal. Mientras que algunos, movidos por una aversión al riesgo extrema podrían ver con buenos ojos la regla maximin, otros podrían preferir un principio de utilidad media, y otros podrían simplemente decir “No soy quien para decidir sobre cómo debe organizarse el resto del mundo, no soy un ingeniero que pretenda encontrar una distribución de bienes mejor que las demás. Prefiero vivir mi vida de forma independiente, sin inmiscuirme en vuestros asuntos, produciendo por mi cuenta y relacionándome con vosotros sólo cuando ambos consintamos y de la forma en la que ambos consintamos.” Y por eso, para permitir que todas esas formas de vida puedan coexistir pacíficamente, son tan importantes los principios liberales.