Servicio Militar Obligatorio: ¿Logro liberal o triunfo del Estado?

Actualmente, la gran mayoría de liberales españoles consideran al Servicio Militar Obligatorio, eliminado en España en 2001, como un “secuestro legal”, sin embargo, en su día su implantación se consideró un triunfo de las ideas liberales e incluso hoy algunos de los países considerados más libres lo mantienen.

Origen del Servicio Militar Obligatorio.

Se considera al Servicio Militar Obligatorio como una consecuencia de la Revolución Francesa, que lo creó con el objetivo práctico de conseguir un ejército lo suficientemente numeroso y barato como para derrotar a los ejercitos de la coalición antirrevolucionaria, típicos del Antiguo Régimen, mucho menos numerosos y mucho más caros de mantener; pero que, a su vez, tenía otros dos objetivos políticos, interesantes desde un punto de vista liberal.

El primero era el de sentimiento de propiedad, puesto que la nación es propiedad de los ciudadanos estos tienen la obligación de ocuparse de su defensa, con las armas en la mano y sin recibir ninguna remuneración por ello; el segundo era crear una organización que controlara al poder ante el riesgo de regreso del Antiguo Régimen, el Gobierno, ya fuera monarquico o republicano, podría tomar las decisiones que considerara, pero las armas estarían en manos de los ciudadanos, auténticos propietarios de la nación, que no las utilizarían contra otros ciudadanos y que sí podrían utilizarlas contra el gobernante si este no respetaba al pueblo o al Parlamento.

El Servicio Militar Obligatorio hoy.

Aunque los objetivos de la creación del Servicio Militar Obligatorio pueden parecer lejanos, actualmente muchos países reconocidos como liberales mantienen este sistema, así, entre los 20 primeros países del Índice de Libertad Humana, se puede encontrar a Suiza, Dinamarca, Finlandia, Noruega, República de China – Taiwan, Estonia, Austria, Suecia, Lituania y Singapur, es decir, el 50 %, a los que hay que añadir a Israel, el estado más libre de Oriente Medio, y a Chile, el más libre de Sud-américa

Por lo que se puede observar, no existe una relación directa entre libertad y obligación de la realización del Servicio Militar, debido seguramente a esos principios de propiedad de la nación y control de los gobernantes.

Pero, ¿Es práctico?

La cuestión es si en la actualidad esos principios siguen vigentes y si este modelo es práctico.

Actualmente las guerras no se ganan por masa de soldados, sino por adelantos técnicos, y la utilización efectiva de estos adelantos requieren de personal altamente especializado, por lo que lo más lógico es la utilización de un ejército profesional que posiblemente sea más rentable desde el punto de vista económico, al eliminar el coste de oportunidad de los ciudadanos obligados a realizar el Servicio, o bien un Servicio Militar de duración suficiente como para permitir el dominio de esos medios técnicos.

Y, ¿Es liberal?

Algunos liberales proponen la creación de un ejército de milicias voluntarias para la defensa de la libertad de los ciudadanos, una especie de ciudadanos-soldados listos para defender sus libertades tanto de un enemigo exterior (un rifle detrás de cada brizna de hierba), como de los abusos del Estado o de la delincuencia, pero, ¿es posible mantener una guerra moderna con milicias sin entrenar?, lo veo como un planteamiento bastante ingenuo, no estamos en el Massachusetts de 1775.

Y es ahora cuando regresamos al comienzo de la ecuación, ¿es posible esta autodefensa si los ciudadanos no saben utilizar las armas? ¿puede servir el Servicio Militar Obligatorio como formación en este uso?, es decir, ¿es el Servicio Militar Obligatorio una herramienta para crear una sociedad liberal?

A vueltas con el huso horario

A unas semanas de realizar otro cambio de hora, esta vez el de invierno, y con la polémica de la conveniencia sobre este cambio que este año se ve agravada por las propuestas de su eliminación y la recuperación del huso horario UTC.

La falacia del horario franquista.

Una de las falacias más populares es que el actual huso horario es una herencia del franquismo, que cambio el original UTC al actual CET para coordinarlo con el huso horario de la Alemania Nazi.

El huso UTC se comenzó a utilizar de forma oficial en España en 1901, y fue en 1918 cuando comenzaron a realizarse, de forma discontinua, los cambios de hora verano / invierno que se instituyeron de forma continua en 1974 como resultado de la crisis del petróleo.

El cambio al huso CET se realizó en plena Guerra Civil, en 1938, pero sólo en la zona republicana, es decir, que fue el gobierno de Juan Negrín bajo la presidencia de Manual Azaña el que coordinó su horario con el de la Alemania Nazi. Una vez finalizada la Guerra se implantó en todo el país el huso horario del bando vencedor, es decir, el huso UTC.

Una comenzada la II Guerra Mundial los países combatientes que utilizaban el huso UTC los fueron cambiando al CET, así lo hizo Francia en febrero de 1940 (antes de la ocupación alemana) y el Reino Unido en 1941; para 1942, que fue el año en que lo cambió España, ya lo tenían implantado la mayoría de países europeos.

A la finalización de la II Guerra Mundial Reino Unido y Portugal regresaron al huso UTC, pero España no lo hizo, como tampoco lo hicieron Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, a los que también les corresponde, desde un punto de vista geográfico, ese huso horario.

El hecho de que España mantenga el horario CET no es tan absurdo como puede parecer, los husos horarios tienen en cuenta la longitud del punto geográfico, y es obvio que este parámetro tiene influencia en las horas a las que amanece y anochece, pero no tiene en cuenta la latitud, es decir, su distancia respecto al ecuador, que también tiene influencia ya que afecta a las horas de luz solar en las diferentes estaciones del año.

Puesto que las horas de luz solar son fijas para una latitud dada, jugar con el huso horario permite ajustar las horas de luz a las de la actividad humana, como se puede ver en las gráficas adjuntas, considerando que la mayoría de la actividad de las personas se produce entre las 7.00 h. y las 21.00 h. (en verde en los gráficos) se puede observar que en el caso de España (considerando la hora de Madrid) el huso CET se adapta casi perfectamente a ese intervalo mientras que en el horario UTC tendríamos horas de luz desaprovechadas (anteriores a las 7.00 h.) y un déficit de luz solar, al anochecer, de hasta 4 horas en algunos días.

Huso horario actual de Madrid

 

Huso horario UTC para Madrid

 

¿Qué hacemos con el cambio verano/invierno?

En paralelo a la polémica del huso horario regresa, de forma recurrente, la polémica del cambio de horario verano / invierno, que como hemos visto se produjo la primera vez en 1918 y se instituyó de forma definitiva en 1974.

El objetivo del cambio horario es también ajustar las horas de luz a las horas de actividad humana, en España las horas de luz se mueven en un intervalo entre 9 horas y 15 minutos (21 de diciembre) y 15 horas y 1 minuto (21 de junio), como se puede ver en los gráficos adjuntos, así, tanto mantener todo el año el horario de verano como mantener el de invierno supone desperdiciar horas de luz, hasta el extremo de que algunos días amanecería casi a las 10.00 h., si se mantiene el horario de verano todo el año, mientras que otros días amanecería antes de las 6.00 h., si se mantiene el horario de invierno todo el año, e incluso antes de las 5.00 h. si además se cambiara el huso horario a UTC.

 

Mantenimiento del horario de verano todo el año, en Madrid.

 

Mantenimiento del horario de invierno todo el año, en Madrid.

¿Adaptar las horas de luz a las personas o las personas a las horas de luz?

Desde un punto de vista liberal, considero que los individuos son el principal activo de una sociedad y, por lo tanto, deben ser el centro de toda decisión. Puesto que el huso horario es un constructo social, incluso el huso UTC lo es, no hay un huso horario que sea propio de una situación geográfica, sino que existe un huso horario que mediante convenio corresponde a esa situación, pero el huso se puede cambiar y adaptar a las necesidades de los individuos, y los criterios pueden ser varios: adaptarse a las costumbres que, de forma espontanea, tienen los individuos, las relaciones con las sociedades vecinas y la comodidad de los individuos.

Teniendo en cuenta estos tres factores, el actual huso horario con cambio verano / invierno, al que no se llega de una forma planificada sino que se instaura debido a unos hechos aleatorios, como son el desarrollo de la II Guerra Mundial y las consecuencias de la Guerra del Yom Kippur en las que España ni siquiera participó; resulta una buena solución que se ha mantenido de forma ininterrumpida durante 76 años y 44 años respectivamente, ¿No sería una decisión socialista revertir estas dos situaciones? y lo más importante ¿Haría la vida más cómoda a los individuos revertir estas dos situaciones?

TPM: Mejora de procesos basada en la Teoría Subjetiva del Valor y la Acción Humana.

Cuando nos referimos en los principios del liberalismo austriaco siempre pensamos en políticas económicas o en propuestas sociales, pero ¿Pueden ser útiles para gestionar procesos de producción que son, por definición, procesos altamente planificados?

Sí, es posible, como se puede comprobar en la metodología Total Productive Maintenance (Mantenimiento Productivo Total, TPM), desarrollada en un país que consideramos tan colectivista como Japón.

El creador de la metodología TPM es Seiichi Nakajima y la desarrolló en NipponDenso (filial de Toyota Motors) a lo largo de los años sesenta, esta metodología de mejora continua requiere del desarrollo de una serie de pilares fundamentales y está basada en los principios del Toyota Production System (Sistema de Producción Toyota, TPS) también conocido como Lean Manufacturing, y requiere comprender principios tan liberales como son la Teoría Subjetiva del Valor, la Acción Humana y la Función Empresarial.

TPM y la Teoría Subjetiva del Valor.

Uno de los principios básicos de TPM, que hereda de TPS, es su definición de valor.

Para esta filosofía de trabajo el valor de un producto o servicio es totalmente subjetivo y lo define el cliente, de manera que valor es todo aquello por lo que el cliente esté dispuesto a pagar y no está definido ni por los bienes, ni por los procesos , ni mucho menos por las horas de trabajo que esos productos o servicios incluyen, esta idea es totalmente compatible con las de Carl Menger que en su libro Principios de Economía Política indica “El valor de los bienes se fundamenta en la relación de los bienes con nuestras necesidades, no en los bienes mismos. Según varíen las circunstancias, puede modificarse también, aparecer o desaparecer el valor”.

Así, de acuerdo a TPM, la ecuación:

Precio = Coste + Margen

 Se transforma en:

Margen = Precio – Coste

 En la que el precio está directamente definido por el valor, que es el que fija el coste y que debe ser tal que proporcione un margen aceptable, en la misma línea de Eugen von Böhm-Bawerk que en su libro La Teoría Positiva del Capital indica “La formación del valor y el precio comienza con las valoraciones subjetivas de los consumidores sobre los productos terminados”.

La metodología TPM plantea aumentar el valor, es decir, el precio del producto o del servicio mediante el aseguramiento de la calidad, que es uno de sus pilares fundamentales, definida esta como la capacidad para proporcionar lo que el cliente realmente requiere, en oposición tanto a la teoría del valor trabajo como a la teoría del valor de uso, en las cuales el precio es independiente de la calidad; y copia de TPS la capacidad de entregar el producto o servicio en el instante en el que el cliente realmente lo necesita, mediante una producción flexible basada en un sistema Pull (tirar).

Además, utiliza las teorías del ingeniero de Toyota Motors Shigeo Shingo para reducir los costes creando planes de acción que identifiquen y eliminen Mura (irregularidades), Muri (excesos) y Muda (desperdicios), incidiendo principalmente en los siete desperdicios identificados por Shingo que son Sobreproducción, Inventarios, Esperas, Transportes, Movimientos, Sobreprocesamientos y Defectos, y al octavo desperdicio, identificado posteriormente, el mal aprovechamiento del Talento Humano, es decir, desperdiciar la acción humana.

TPM y la Acción Humana.

De acuerdo a Seiichi Nakajima, TPM es operativo cuando se trabaja en los niveles más altos de la Pirámide de Maslow, como son el reconocimiento y la autorrealización. Para ello es necesario mejorar a las personas, que se convierten en el principal activo de la organización y el centro de esta metodología, mediante otro pilar fundamental, el de Formación y Cualificación.

Nakajima hereda también las teorías de otro ingeniero de Toyota Motors, Taiichi Ohno, que desarrolló los eventos Kaizen para involucrar a los operarios que están en contacto directo con los problemas, en la planta, con el objetivo de que propongan y apliquen soluciones de forma descentralizada, mediante un orden espontáneo, en detrimento de la planificación central creada por las pesadas burocracias administrativas de la alta dirección.

Esto no es más que desarrollar la función empresarial de los operarios, consistente en descubrir y apreciar las oportunidades de mejora existentes y así crear información tácita no articulable, como bien explica Jesús Huerta de Soto en su libro Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial, que permite generar multitud de soluciones sencillas, ágiles y eficaces; en oposición al número limitado de soluciones planificadas y centralizadas, es decir socialistas, que desarrollaría el equipo de expertos de la alta dirección y que, al carecer sus autores de la información necesaria para realizar el cálculo económico, están necesariamente condenadas al fracaso

Fomentar el desarrollo de la acción humana resulta, por lo tanto, fundamental en TPM ya que son las personas, gracias a su inagotable capacidad de imaginación, ingenio y creatividad, las que generan miles de ideas, estas personas son, como hemos visto, el activo principal de una organización por lo que es necesario motivarlos, cualificarlos y mantenerlos; esta acción humana se desarrolla mediante la formación de pequeños equipos de trabajo, autogestionados y autocontrolados, que se enfocan en la mejora continua de los aspectos de su trabajo que son realmente útiles.

Además, esta función empresarial requiere que todas las propuestas de mejora sean económicamente viables y sostenibles en el tiempo, lo que premia el desarrollo de propuestas de pequeña entidad, fáciles y rápidas de implantar, con un retorno de la inversión claro y rápido; en lugar de decisiones de gran ingeniería, típicas de organismos centralizados de grandes organizaciones planificadas, que requieren de grandes inversiones y que en entornos VUCA, esto es volátiles, inciertos, cambiantes y ambiguos, como los actuales generan riesgos muy elevados y ponen en duda el retorno de las inversiones, lo que supone un peligro para la propia existencia de las organizaciones.

Vox, ¿Partido Liberal-Conservador o más de lo mismo?

¿Es Vox un partido liberal-conservador o es más de lo mismo en nuestro entorno socialdemócrata? En esta entrada analizaremos sus 100 propuestas desde un punto de vista liberal.

El pasado fin de semana Vox celebró, con gran éxito, su convención en el Palacio de Vistalegre, esa convención sirvió para recordar sus “100 propuestas para la España viva”, al margen de las críticas de algunos medios (¡qué extraño ese nerviosismo!) cabe preguntarse si es Vox un partido Liberal-Conservador, como muchos esperamos, o es más de los mismo, es decir, más estatismo y socialismo como aseguran esos medios.

Para ello voy a analizar el documento de las 100 propuestas, por capítulos, desde un punto de vista liberal.

1. España, unidad y soberanía. Este es el apartado que más temen muchos liberales, pero de por sí no hay motivo para temerlo, el concepto de nación puede (debe) servir para asegurar la libertad de los ciudadanos por lo que este capítulo puede cumplir con esta expectativa, sobre todo cuando hay alternativas en el panorama electoral que presentan supuestas naciones que no garantizan en absoluto esa libertad.

Este grupo de 10 propuestas comienza con unas medidas de protección del Estado frente a asociaciones y partidos que tengan como objetivo su destrucción, esta medida puede parecer liberticida aunque exista también en otros países liberales, puesto que España es una nación que defiende razonablemente bien la libertad de sus ciudadanos no es un disparate defenderla de utopías que son claramente liberticidas.

Incluye una propuesta de aseguramiento del uso del español, como partidario de la eliminación de los idiomas oficiales (que sería una propuesta conservadora) me parece bien que se garantice el derecho a su uso y se elimine la obligación de utilizar otras aunque se mantenga el derecho a usarlas, evitando así el uso indebido de las lenguas para mantener a castas locales, como está siendo hasta ahora.

Suprimir policias autonómicas no es ni liberal ni lo contrario, lo importante es que haya una coordinación clara de estas cuando se necesite.

Tampoco indica nada la eliminación del sistema autonómico, uno de los mayores éxitos de ingeniería social en el siglo XX; sin embargo, la devolución de las competencias al estado central no me parece una buena solución, sería más útil llevarlas a un nivel aún más cercano al ciudadano (diputaciones y municipios) manteniento el Estado la función de coordinación. Descentralizar estas competencias crea un incentivo de mejora entre las administraciones, como se está viendo en algunos casos en educación, que permitirá mejorar los servicios, no se trata de que estos sean exactamente iguale, sino que tengan todas las administraciones las mismas oportunidades que tengan los mejores para los ciudadanos.

La propuesta sobre Gibraltar sobra, porque se limita a hacer cumplir la ley, ¿se imaginan que la propuesta fuera incentivar la creación de redes de piratería, narcotráfico, contrabando y blanqueo de capitales? Por lo demás, la existencia de la colonia se basa en el Tratado de Utrech y es a ese tratado al que hay que ceñirse.

No creo que sea función del Estado la difusión de la identidad española, que será muy poco eficiente, esta es una función de la sociedad civil y a esta hay que delegarla.

Es un acierto la derogación de la Ley de Memoria Histórica, la más liberticida de los últimos años, que debe ser una exigencia de cualquier partido que tenga algo de liberal.

En la misma linea está la derogación de los conciertos económicos, pero la medida debe ir más allá, unificando el tramo nacional de los impuestos y traspasando a cada administración la capacidad total de decisión sobre sus respectivos tramos. Es decir, eliminar los conciertos económicos para que cada administración recaude sus impuestos.

2. Ley electoral y transparencia. Un régimen liberal no está relacionado con una ley electoral concreta, en este sentido los partidos caen en el error de proponer sistemas que creen que les van a beneficiar, por lo que no lo veo relevante. Está bien la propuesta de que los Diputados respondan frente a sus electores, pero no se indica como se va a hacer, especialmente en la parte de distrito único nacional.

Es buena la propuesta de eliminar cuotas, otra medida liberticida, pero que Vox sólo circunscribe a las listas electorales; y las medidas de control e incompatibilidades de cargos públicos que, al menos aparentemente, no funcionan.

3. Inmigración. En este capítulo se incluyen varias propuestas de cumplimiento de la legalidad, que tampoco voy a comentar. No soy amigo de las cuotas por países, pero está claro que se debe primar la inmigración procedente de lugares con mayor similitud cultural y que la nacionalidad se conceda, sobre todo, por integración en su comunidad y no por plazos.

Es interesante y lógica la propuesta, que ya se hace en otros países liberales, de regular la inmigración a las necesidades económicas y capacidad de integración, lo que facilita la llegada, sobre todo, de personal cualificado.

4. Defensa, seguridad y fronteras. Otra vez dejaré sin comentar las propuestas referentes a cumplir con la legalidad. Es importante racionalizar, que no significa en principio ni subir ni bajar, el presupuesto de Defensa y tener un criterio claro sobre las intervenciones militares en las que participar.

El tema de los huidos de la justicia no extraditados a España, sin importar la causa, es grave y la opción suspender Schengen puede ser una solución razonable, pero puede producir daños colaterales a los ciudadanos españoles que trabajen en esos países por lo que considero que son más útiles las acciones diplomáticas concretas con cada país.

5. Economía y recursos. Este es el capítulo más liberal de todo el programa, con una propuesta de reducción de gasto público, simplificación de normativas y reglamentos, rebaja de impuesto de la renta y de sociedades, rebaja de IVA (aunque yo lo extendería a todos los productos y no sólo a los que indica el programa), rebaja de impuestos a la electricidad, eliminación de los impuestos de patrimonio y de sucesiones; a esto hay que añadir la propuesta de liberalización del suelo (fundamental), la modificación del modelo de pensiones, que es crítico (espero que Vox no firme el Pacto de Toledo), y una  rebaja de las cotizaciones sociales.

Sin embargo, me parece un error plantear una rebaja sólo para trabajadores españoles en paro, ya que desvirtua el mercado laboral y hace disminuir la competitividad de las empresas al primar la contratación de personal que, seguramente, está menos cualificado, por no añadir que contradice la propuesta número 12 (parece que eliminar cuotas es sólo para los políticos) y la número 22. La solución es rebajar, directamente, las cotizaciones a todos los trabajadores, sin importar su situación.

También es innecesario obligar a fusionar ayuntamientos, basta con la exigencia de que estos sean economicamente viables, permitiendo tanto su fusión como su secesión si no lo son.

En cuanto al fomento del sector industrial, una vez más, debe ser llevado a cabo por el sector privado, con la eliminación de trabas administrativas y sobrerregulaciones por parte de la administración.

6. Salud. Es inteligente la creación de la Tarjeta Sanitaria Única, como defiendo en mi artículo La Tarjeta Sanitaria Única es una solución liberal, pero no debe caer en el error de limitar la competitividad en la gestión del sistema sanitario, esto se fomenta traspasando las competencias a las administraciones más cercanas al ciudadano.

También es lógico racionalizar los servicios y la gestión, lo que se consigue precisamente evitando su centralización o, mejor aún, llevando a cabo su privatización.

7. Educación y cultura. Hay propuestas muy interesantes desde el punto de vista liberal, como la implantación del cheque escolar, el derecho de los padres a escoger lengua vehícular garantizando el español en todo el territorio nacional y aumentando el control de los padres sobre las actividades escolares.

Es muy interesante la implantación de examenes de control pero resulta incompatible con la centralización de la educación, sin embargo resulta una figura fundamental si se decide descentralizar la educación a las administraciones locales o su privatización, en este sentido es una muy buena medida. Por otro lado, considero que las becas deben ceñirse a la excelencia académica, siendo las ayudas a familias con bajos recursos consideradas como ayudas sociales.

En lo referente a la disminución de las desigualdades entre el campo y la ciudad hay un error de concepto, la solución no es una solución centralizada, sino al contrario, descentralizar a nivel de municipio para que estos tomen las medidas que realmente necesitan, incluidas las fiscales.

8. Vida y familia. Como liberal considero que las personas son el mayor activo de una sociedad, por lo que considero acertadas las medidas de apoyo a las familias y en especial a las familias numerosas.

En un entorno liberal siempre resultan conflictivas las legislaciones referentes al aborto y los vientres de alquiler, en mi caso apuesto por preferir medidas que en caso de conflicto apoyen al afectado más débil y sin posibilidad de elección; en este sentido me parece liberal la medida contra el aborto y no tengo claro la referente al vientre de alquiler.

9. Libertades y justicia. Considero que este apartado también incluye bastantes medidas liberales, como son la eliminación de subvenciones a partidos, sindicatos y fundaciones; el cumplimiento efectivo de las normas anti-ocupación (no entiendo a qué se refiere con medidas anti-usura) y la reforma del Poder Judicial para que sea un Poder independiente. No creo que haga falta crear una nueva figura delictiva contra el despilfarro, simplemente basta con aplicar las leyes vigentes. Respecto al jurado, aunque nace con un afan liberal, considero que hoy es incluso contraproducente, así que de modo personal me parece que su eliminación sería un acierto.

He dejado para el final las propuestas sobre ETA, que considero deben ser más ambiciosas para juzgar por Genocidio a los terroristas y a todos sus complices, ya que han sido y siguen siendo la mayor amenaza contra la libertad individual de los españoles.

10. Europa e internacional. Considero importante impulsar la reforma del Tratado europeo para reducir su intervencionismo, reducir sus costes y eliminar duplicidades. Respecto a la PAC soy partidario directamente de su eliminación. Respecto a las relaciones internacionales y los planes de cooperación internacional, resulta de sentido común revisarlos continuamente para adaptarlos a las necesidades concretas de cada momento.

Conclusiones: Las 100 propuestas presentan un gran número de medidas de sentido común y otras que deben ser innecesarias ya que implican el cumplimiento de la legalidad.

Hay medidas profundamente liberales como garantizar libertad educativa, reducciones de impuestos y cotizaciones sociales, reducción de gasto público, simplificación de regulaciones, la protección de las personas al ser estas el mayor activo de una sociedad y la derogación de leyes liberticidas.

La modificación del sistema de pensiones resulta fundamental y, por comparación con otros partidos, la medida más liberal de todo el programa.

Entre medias aparecen algunas más intervencionistas, como la realización de algunos planes de difusión, planes de inversión y ayudas por parte del Estado que, considero, se deben llevar a cabo por la iniciativa privada.

También estoy de acuerdo con superar el sistema autonómico, pura ingeniería social, pero la solución no es centralizar sino descentralizar más, a un nivel más próximo al ciudadano, manteniendo el Estado la función de coordinación.

Las mayores críticas por parte de los sectores liberales están relacionadas con las propuestas de Vox sobre la unidad y la soberanía nacional, pero estas de por sí no son contrarias al liberalismo siempre que la misión de la nación sea asegurar la libertad y la seguridad de los ciudadanos.

Considero que el programa, en global, es una buena noticia para los liberales austriacos que aporta propuestas que, aunque conocidas, ningún otro partido se ha atrevido a incluir en los suyos.

Una propuesta liberal para los estudios universitarios (mediante blockchain)

 Desde que en el año 1.088 se fundara la Universidad de Bolonia, la enseñanza universitaria ha consistido en cursar una serie de materias, normalmente bastante cerradas, en un mismo centro que, una vez superadas estas, emite un título académico. Eso significa que el sistema universitario no ha cambiado prácticamente nada en 9 siglos, con la excepción de que en los últimos años se fomentan los intercambios de estudiantes aunque tienen poco peso, al menos en Europa, ya que raramente superan un curso académico y son muy inferiores a los que existían en los primeros siglos de funcionamiento de las universidades.

En este sistema tradicional el alumno debe elegir cuidadosamente en que Universidad estudiar para asegurarse que estudia las materias que realmente le interesan y que las imparten los mejores profesores (aunque lo más habitual es escoger la Universidad más cercana al domicilio del alumno). Pero con el desarrollo tecnológico actual, ¿Es lógico que un estudiante curse todas sus asignaturas en la misma Universidad y se tenga que limitar a una oferta cerrada de asignaturas y profesores? ¿Es posible que un estudiante cree su propia titulación escogiendo las materias que realmente le interesen, con los profesores que le interesan, cualquiera que sea la Universidad en la que se impartan?

Esta última opción proporcionaría una formación mucho más especializada a los estudiantes, que podrían diseñarse su propio currículum, a la carta, entre las materias que imparten las universidades más prestigiosas y los mejores profesores de cada especialidad.

Universidades como proveedores de materias 

De hecho, las Universidades ya son proveedoras de materias, ya que preparan e imparten sus asignaturas y certifican su superación. Con la implantación de este nuevo modelo, cada universidad se podría especializar en las materias que realmente le interesa impartir, aquellas en las que realmente aporta valor, aumentando la calidad del contenido, sin la necesidad de impartir todo el temario.

Esto ya lo estamos viendo en algunos programas de intercambio, en postgrados y, sobre todo, en MOOCs.

La consecuencia directa para de este sistema sería el desarrollo de universidades altamente especializadas y económicamente rentables.

Certificación de los títulos universitarios

Sólo queda un aspecto por definir, ¿Quién emitiría los títulos universitarios? Una vez superadas las materias correspondientes los podría emitir un organismo certificador, que bien podría ser una empresa certificadora, una universidad o una asociación profesional, y podría utilizarse una tecnología como BlockChain para garantizar que se han superado las materias y se cumplen los requisitos.

De hecho, esto ya se hace, aunque de una forma no tan evidente, pongamos dos ejemplos en ingeniería.

En el Reino Unido las asociaciones de ingenieros, o Institutions, acreditadas por el Engineering Council exigen, como criterio de admisión, haber cursado un programa con una extensión de 360 CATS (180 ECTS) que debe incluir materias de:

  • Ciencias y matemáticas.
  • Análisis de ingeniería.
  • Diseño.
  • Economía, legal, social, ética y medioambiente.
  • Prácticas.
  • Otras habilidades: resolución de problemas, comunicación, trabajo en equipo, búsqueda de información, IT…

En España, las universidades acreditadas deben impartir un programa de 240 ECTS que debe incluir, como mínimo, el siguiente contenido:

  • Materias Básicas Científicas: 40,5 ECTS.
  • Materias Básicas Tecnológicas: 71,5 ECTS.
  • Materias de Especialidad: 68 ECTS.
  • Materias Transversales: 36 ECTS.
  • Proyecto Fin de Carrera: 12 ECTS.
  • Prácticas de Empresa: 12 ECTS.

En esta línea, cualquier empresa certificadora estaría en posición de emitir títulos universitarios si un candidato aporta los certificados de haber superado los ECTS de las materias requeridas en universidades reconocidas por la entidad, acredita las prácticas mediante certificados de las empresas en las que las ha realizado, y la realización de un proyecto fin de carrera validado, por ejemplo, por una asociación profesional.

Este nuevo sistema proporcionaría, además, mayor calidad y transparencia al proceso permitiendo, incluso, la utilización de tecnología blockchain que aporta transparencia e inviolabilidad a los registros y, mediante smart contracts, acreditar los estudios.

La Tarjeta Sanitaria Única es una Solución Liberal

En España conviven 18 sistemas sanitarios diferentes (los 17 autonómicos más el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria en Ceuta y en Melilla). Esto se traduce en 18 tarjetas sanitarias y en problemas de los ciudadanos que se desplazan de una Comunidad a otra, que pueden encontrarse que no son atendidos, ni siquiera en urgencias, al no disponer de la Tarjeta de la Comunidad en la que se les atiende.

Una solución que evite estos problemas es implantar la Tarjeta Sanitaria Única. Sin embargo, algunos consideran esta medida como centralista. Nada más lejos de la realidad, la implantación de esta Tarjeta Sanitaria es la auténtica y necesaria medida liberal.

Principios Liberales

El liberalismo es la ideología que antepone al individuo frente al estado, por lo tanto, cualquier medida que aporte libertad de elección a los individuos frente a monopolios estatales es liberal.

Derivado del anterior, y como bien explica el Príncipe Juan Adán II en su excelente libro El Estado en el Tercer Milenio,  los estados deben prestar servicios en libre competencia de manera que los individuos puedan elegir la utilización del servicio que consideren más adecuado, forzando a las administraciones a mejorarlos para mantener a sus usuarios.

Pues estos dos principios, por si solos, ya justifican la implantación de la Tarjeta Sanitaria Única.

Una Propuesta Liberal

Actualmente, el sistema sanitario español está transferido a las 17 Comunidades Autónomas, a los que hay que añadir el sistema nacional que se utiliza en Ceuta y en Melilla; cada uno de estos sistemas sanitarios gestionan sus propios centros sanitarios y prestan a los ciudadanos servicios diferentes. En España los ciudadanos no podemos escoger sistema sanitario, depende de nuestro lugar de residencia (ni siquiera si se dispone de un seguro privado, ya que, aunque no se utilice se sigue pagando el sistema público), estamos obligados a pagar y utilizar aquel al que estamos asignados.

Sin embargo, la Tarjeta Sanitaria Única proporcionaría a los individuos la capacidad de escoger el Centro Sanitario en el que ser atendido, sin importar su localización geográfica. Esto promueve la competencia entre las administraciones y premia a las administraciones que optimicen su gestión.

Veamos un ejemplo: Un individuo que resida en Ciudad Real paga al Sistema Sanitario de Castilla La Mancha pero, gracias a la Tarjeta Sanitaria Única, decide que prefiere que un tratamiento se lo realicen en un hospital en la Comunidad de La Rioja (algo que, con las tarjetas sanitarias actuales, no es posible). Los motivos pueden ser muy diversos; calidad del servicio, eficiencia del tratamiento, etc. Una vez comienza el tratamiento, será el Sistema Sanitario de Castilla La Mancha el que financie el tratamiento, con unos precios fijados de antemano y que son los mismos para todas las Comunidades Autónomas.

Este sistema consigue dos objetivos. El primero y fundamental es la total satisfacción del usuario del servicio, lo que por sí sólo justificaría la medida. Pero también una optimización y especialización del servicio sanitario, eliminando el centralismo que supone obligar a los individuos a utilizar unos centros sanitarios concretos.

Así, una Comunidad que reciba muchos pacientes de otros sistemas sanitarios recibiría una financiación extra, que debe dedicarse a su sistema de salud, lo que le permitiría mejorar su servicio e, incluso, disminuir la carga fiscal a sus ciudadanos; algunas Comunidades podrían escoger compartir algunos servicios, e incluso podrían optar por no prestar determinados servicios ya que les podría salir más rentable asumir los costes de desplazamiento y tratamiento de los pacientes a otros centros, incluso a centros privados, más especializados que desarrollar su propio servicio.

La Tarjeta Sanitaria única da a los individuos la capacidad de escoger el sistema bajo el que quiere ser atendido y a las administraciones la capacidad de optimizar el servicio fomentando su privatización, es sin duda una propuesta cien por cien liberal, en oposición al centralismo, a nivel local, del actual sistema de tarjetas sanitarias autonómicas.

Casado y los liberales

La victoria de Pablo Casado en las primarías del PP ha traído algunos elogios, sobre todo de los entornos de Ciudadanos y de Vox, y numerosas críticas, de los entornos del PSOE, Podemos, ERC, PNV, JxCat (o como se llamen ahora), Bildu, CUP y, sorprendentemente, de los sectores liberales de la sociedad española.

Y digo sorprendentemente porque Casado representa al sector liberal del PP y entre sus propuestas (las famosas 10 propuestas) hay algunas eminentemente liberales. Entonces, ¿es el PP de Casado un partido liberal?

NO, EL PP DE CASADO NO ES LIBERAL

Pero incluye entre sus partidarios a liberales y tiene propuestas liberales, lo que es una buena noticia; veamos sus propuestas.

El decálogo de Casado es una mezcla de propuestas de “Estado” y de “Partido”, voy a comentar sólo las primeras.

2. Recuperar en el Código Penal el delito de sedición impropia y de convocatoria ilegal de referéndum.

En principio, un cambio en Código Penal en este sentido no me parece ni liberal ni antiliberal, sin embargo, considero que cualquier cambio en la administración debe ser tomada por los individuos y sin que suponga pérdidas en sus derechos, así que, a la vista de los antecedentes cercanos, y con el fin de salvaguardar los derechos individuales, me parece una medida liberal acertada.

3. Bajada del IRPF y del Impuesto de Sociedades.

Nada que decir, excepto que ya podrían haber pensado lo mismo hace siete años; es la forma más intuitiva de devolver el poder al individuo.

4. Supresión de los impuestos de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones.

Medida fundamental que no debería encontrar ninguna oposición entre los liberales (aunque no veo eso tan claro).

5. Modificación de la ley electoral para que gobierne en los municipios la lista más votada con el sistema de doble vuelta.

No me parece que un sistema electoral sea más liberal que otro, de hecho, los países con mayor tradición liberal tienen sistemas electorales muy injustos. No me parece ni bien ni mal, aunque me da la sensación de que se propone a la vista de los resultados de las últimas elecciones no porque sea liberal.

6. Cambio en la ley electoral en el que una prima de escaños impida a los independentistas poder decidir un Gobierno.

No considero que el problema sea la ley electoral, sino la irresponsabilidad de los partidos que han preferido el pacto con el diablo antes de negociar como partidos a los que les interesan los individuos.

7. Defensa de la libertad educativa: libertad de elección de centro y evaluación de los conocimientos.

Me parece una medida totalmente liberal, libertad de centro a la que se debe añadir libertad de currículo con evaluación (certificación) de la administración que de los títulos.

8. Fomentar el libre comercio frente al aislacionismo.

Más importante de lo que parece, en un entorno que tiende al aislacionismo.

Estas medidas (he eliminado las que afectan sólo al Partido porque no me interesan), justifican por si solas las críticas de los sectores más intervencionistas y los aplausos de los partidos (que sin serlo) tienen entre sus cuadros a sectores liberales.

Sin embargo, hay un partido o asociación liberal que se une a las críticas del PSOE, Podemos, ERC o PNV.

UN ERROR ESTRATÉGICO

Entre las críticas, que he recopilado en Twitter, de los sectores liberales he seleccionado las siguientes:

Los que ofrecen más libertad en un área sola (economía o cualquier otra) no son de fiar.”

Educación estatal, sanidad estatal, pensiones de reparto, natalismo, Estado del bienestar… En fin…

Cree que el liberalismo debe limitarse a la economía

Cuestiona la eutanasia voluntaria y libre. Vaya un liberal.

Es decir, qué si un político defiende políticas natalistas, no propone la inmediata eliminación del (mal llamado) estado de bienestar o cuestiona la eutanasia ya no es liberal ni ninguna de sus propuestas merece crédito.

O lo que es lo mismo, el que no proponga un programa de máximos (aunque sea irrealizable a medio plazo) no es liberal. El que no tenga mis principios morales (aunque sean más que discutibles y afecten a la libertad de terceros) no es liberal.

No me voy a centrar en el mesianismo que esconde esa actitud (que daría para varios artículos), me voy a centrar en el error estratégico que esta actitud supone.

Partiendo de que en España no hay ningún (y repito lo de ningún) partido que se pueda considerar completamente liberal, es una buena noticia para los liberales que haya partidos que, en mayor o menor medida, defiendan principios liberales porque esto hará que estas ideas ganen peso en la sociedad y lleguen a ser propuestas demandadas por la mayoría del electorado.

Lo ilustraré con un ejemplo, supongamos mi empresa importa y distribuye Akebia quinata (para los que, como yo, no saben lo que es https://es.wikipedia.org/wiki/Akebia_quinata), una fruta con muy poca demanda, tan poca que hay sólo tres empresas más que las importan, una muy poco conocida y otras dos más conocidas pero que las tienen al final de su catálogo como una rareza que nadie compra.

Como empresa especializada en este producto tengo dos opciones, puedo defender que la única y auténtica Quinata es la de mi marca, y hacer campaña contra el producto de mis competidores, que seguro que está adulterado y es de baja calidad, de manera que nadie lo consuma (al fin y al cabo lo que hay en el mercado es de baja calidad y está adulterado) y, por lo tanto, su demanda baje aún más.

O puedo hacer campaña para que se consuma Quinata, sin importar su marca o su origen, de manera que se cree una demanda suficiente para que haya un sector del público que sea capaz de distinguirlo y exija producto de alta calidad, es decir el que yo importo, frente a las demás marcas.

Yo, por supuesto, aplicaría la segunda opción.

Así que como liberal me alegro de que Casado se declare liberal, y sume sus propuestas (aunque me parezcan insuficientes) a las propuestas liberales que ya tienen Ciudadanos y Vox en sus programas, así conseguiremos que se forme un mínimo común de propuestas liberales, demandadas por la mayoría del electorado, que nos permitan entrar en una espiral de propuestas que desemboquen en la total libertad individual.