Marxismo Cultural: La doctrina política de los comunistas “cool”

¿Por qué es tan “guay” ser comunista?

¿Por qué  se sigue defendiendo una ideología asesina?

¿Por qué son socialmente aceptables las ideas detrás de los gulags?

 

Siempre me ha hecho mucha gracia ver a tanto adolescente llevar camisetas del Che Guevara, fabricadas en Bangladesh y comercializadas por Inditex o HM. Aunque quizás no debamos sorprendernos de los comunistas y sus muchas contradicciones. Karl Marx no fue parte del “proletariado” y de hecho no había pisado una fabrica en su vida. Tenemos que admitir que la utopía comunista es muy bonita. Muy atractiva para aquellos soñadores que pueden permitirse soñar y no trabajar. Atractiva para tantos intelectuales burgueses como Sartre y De Beauvoir. Esto lo entendió muy bien el comunista italiano Antonio Gramsci, que sabía que pseudo “revolucionarios” no llevarían muy bien el frío ruso y las brutalidades cometidas por Lenin y sus bolcheviques. Fue Gramsci quien fundó el concepto de “marxismo cultural”, una forma de adoctrinamiento comunista mucho más sutil que un simple fusil. Se trataba de destruir o deconstruir los valores que impedían el control absoluto del estado en las vidas de la gente. Para ello estaban los intelectuales y los teóricos, capaces de convencernos de que nuestros valores eran opresores y que era necesario adoptar el marxismo para liberarnos de estas “opresiones”. Gramsci murió en 1937, y no pudo ver como germinó el marxismo “cool”. Un marxismo que se infiltra en la cultura sutilmente y que evita el riesgo de una posible “contrarevolución”

Las ideas de Gramsci fueron acogidas por un grupo de pensadores alemanes con ideas neomarxistas. Este grupo es conocido en el mundo como la Escuela de Frankfurt. Desarrollaron una teoría llamada “Teoría Crítica” y en ella intentaban explicar las razones detrás del fallo de todas las revoluciones marxistas en Occidente, aplicando la doctrina marxista y la lucha proletaria. La lucha de clases y la revolución proletaria debían de ser enfocadas de otra manera si querían cuajar en Europa Occidental o en Estados Unidos. La clave era crear una cultura dónde todos los problemas radicaban en el capitalismo y los cimientos liberales de nuestra cultura. Esa es la teoría detrás de las políticas identitarias de la izquierda, las relaciones de poder entre ricos y pobres, blancos y negros, opresores y oprimidos. Los pseudo héroes marxistas buscan representar a los oprimidos y por eso, los partidos de izquierda suelen apropiarse de las minorías étnicas y sociales. Las relaciones de poder también están detrás de los conceptos desarrollados por la segunda y tercera ola feminista como el “heteropatriarcado” donde el hombre es el eterno opresor y la mujer la eterna oprimida. Estos neo marxistas y soñadores detestaban la cultura que no permitió una revolución socialista y por lo tanto, resienten nuestra cultura “blanca”. ¿Es una casualidad qué nuestras clases de historia nos expliquen todas las barbaridades que hemos hecho? El objetivo es hacernos pensar que nuestra cultura es opresora e instaurarnos una culpa colectiva.

¿Por qué es tan atractivo el marxismo cultural? Hace poco expliqué por qué el feminismo resulta tan atractivo a las jóvenes. En realidad, todo es similar. Adoptar posiciones tan “bonitas” y querer defender a los débiles y a los oprimidos es en realidad fácil. Creo que estas ideas son atractivas para mentes infantiles, aún convencidas de que existe el malo y el bueno. La idea neomarxista de que hay opresores y oprimidos me recuerda a los cuentos y a las películas Disney que solía leer o ver. Aprovechan el sentimentalismo y la víscera de las masas para promover la idea de que una minoría o persona está oprimida y que todos aquellos que se oponen son las brujas o brujos malvados de la historia. Convencidos de que son los héroes de twitter, la turba ataca a la presunta Cruella de Vil de la historia.

Fuerza Liberal: Una declaración de guerra contra el marxismo cultural

En los últimos años, posturas neomarxistas y anticapitalistas han resurgido en España. Disfrazadas de “progresismo”, ideas responsables de la muerte de más de 100 millones de personas siguen estando muy presentes en nuestras calles y aún peor, nuestras aulas. Después de la década “revolucionaria” y de las protestas de Mayo del 68, el postmodernismo y sus dogmas, también conocidos como “marxismo cultural” son impuestos a los estudiantes en institutos y universidades. A raíz de esta imposición, muchos jóvenes son manipulados y adoctrinados con las creencias de la izquierda. Estos profesores y medios de comunicación postmodernos no solo adoctrinan sino que silencian y marginan a todos aquellos que se niegan a creer ni a caer en su ideología.

Fuerza Liberal nace para combatir el marxismo cultural y la ideología de género. Nuestro objetivo es representar a jóvenes disidentes con puntos de vista muy distintos a lo que dicen los medios de comunicación principales. A día de hoy, el acoso o marginación a jóvenes con ideas liberales o conservadoras es muy frecuente. Queremos representar los puntos de vista de estas personas marginadas y demostrar que somos una mayoría silenciada por una minoría muy ruidosa.

 

¡Liberales y conservadores del mundo…uníos!

 

¿Por qué las adolescentes?

2018.

Año en el que  hemos presenciado miles de personas gritando “No es No” y “Justicia Patriarcal”.  Año en el que se cree sin pruebas y año por excelencia del movimiento hembrista y “posturita” disfrazado de feminismo. Esto no hubiese sido posible sin Emma Watson, Oprah Winfrey, Meryl Streep o en el caso español, Leticia Dolera.

Cada año que pasa, parece que Hollywood tiene un discurso preparado para parecer que le importa lo que sucede en el mundo. 2015 fue el año del Clima, 2017 el año de protestar contra el muy horrible Trump y 2018 es el año del #metoo y el empoderamiento femenino. Me resulta curioso y a la vez cómico ver como actrices como Watson se quejan de la cosificación de la mujer cuando ella misma posa en poca ropa para revistas como Vogue. Supongo que en ciertos casos el dinero vale más que el feminismo y los ideales que supuestamente defiende. También es irónico que mujeres “empoderadas” contra el patriarcado como Beyoncé vivan precisamente de sus bonitas curvas.

Lo más preocupante no es la evidente hipocresía de las actrices y las artistas sino la influencia que tienen en un mundo cada vez más infantilizado y superficial. No me explico que haya tantas mujeres apoyando un movimiento tan lleno de contradicciones como el feminismo sino fuese porque en realidad no importan los valores que defiendes. Es decir, cualquier feminista convencida hubiese reprochado a Watson sus poses y sin embargo, nadie la critica. Esto me lleva a entender que poco importan en realidad tus pensamientos sobre el patriarcado sino los retweets que llegues a tener si sigues la línea que marcan las “celebrities”. En mi anterior post explique por qué tengo la impresión de que lo que sucede es parecido a los eventos de 1789 y cómo el rechazo al pensamiento libre y crítico llevó a la creación de los comités de seguridad pública. Este nuevo feminismo de tercera ola no fomenta el pensamiento crítico entre sus seguidoras. Dudo que ni siquiera les interese leerse una sentencia cuando saben que sólo twitteando como las famosas pueden conseguir muchos likes y retweets. Es por eso que vemos a adolescentes comentar los 200 me gusta que tiene su foto en la manifestación contra La Manada o el hecho de que supuestas “comunistas” estén muy preocupadas de la cobertura en el Paseo del Prado.

Soy adolescente y la verdad, no me considero feminista. No escribo esto para criticar un movimiento con el que no me identifico. Principalmente porque sé que hay muchas feministas disidentes que aún identificandose con el feminismo, piensan por si mismas. Un ejemplo es Camille Paglia, que reconoce que el #metoo y la histeria sobre la supuesta “cultura de la violación” está infantilizando y sobreprotegiendo a las mujeres más jóvenes que piensan que siguen siendo víctimas. Es vital que entre estas mujeres haya un dialogo ya que en los sectores más “mainstream” el pensamiento no es tolerado. Sólo se toleran los sentimientos viscerales de unas marionetas que buscan atención ergo van de victimas y los deseos de poder de las líderes.

El peligro de las turbas

A raíz de la sentencia de La Manada hemos podido observar las movilizaciones de miles de mujeres que gritan “No es abuso, es violación”. Las redes sociales ardían bajo el hashtag #noesno. Centenas de hembras protestan contra la justicia española culpando al sistema heteropatriarcal que tanto las oprime. No son más que una turba violenta y furiosa. Caótica y pobremente informada. De allí proviene el peligro porque no es la primera vez en la historia contemporánea.

Muchos historiadores consideran que la época contemporánea comienza en 1789, una revolución liberal que se estanca en el mismo momento que deja de mandar el raciocinio.  Era evidente que Francia necesitaba un nuevo sistema político y fiscal, y que había que deshacerse de una clase dominante corrupta y privilegiada desde el nacimiento. Las malas cosechas de 1788 y la pobreza general que se veía en el país hizo que ilustrados como Rousseau escribiesen tratados como “El Contrato Social”. Unos meses después de la caída de la Bastilla, símbolo del poder absoluto de Luis XVI, se aprueba la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. En dicho documento, se declara que todos los seres humanos nacen iguales y que todos tenemos derecho a la presunción de inocencia.

¿Cómo pudo degenerar en el Reino del Terror?

En el mismo instante en el que marionetas enfurecidas por dos o tres radicales tomaban las calles.

En el mismo instante en el que se pide justicia popular, guiados por sentimientos como el odio o la envidia y no por los hechos objetivos.

No puedo evitar pensar en Jean-Paul Marat o en Maximillien Robespierre cada vez que escucho a Irantzu Varela. El feminismo nace a principios de siglo XX, a causa de la discriminación que sufren las mujeres en la sociedad. Una lucha tan legitima como la de 1789, que buscaba igualdad para todos los franceses. A día de hoy, el articulo 14 de la Constitución del 78, dicta que todos los españoles somos iguales ante la ley. Desde 1980, es ilegal pagar menos a una mujer que a un hombre. Nuestro código penal castiga la violación y no protege en ningún sentido a violadores. A las nuevas Robespierre les quedan pocos motivos legítimos para su lucha y por lo tanto, recurren al poder que ejercen las masas en la sociedad moderna.A finales del siglo XVIII, Marat pedía la cabeza de María Antonieta y ahora, a principios del siglo XXI, Irantzu pide una guerra contra los hombres.

El argumento que utilizan las nuevas revolucionarias contra todo aquel que se les resista es el insulto de “machista”. Esta misma táctica ha sido utilizada en numerosas ocasiones por regímenes totalitarios como la Francia de 1794 o la Alemania de 1939. Se manipula a la población para que sea agresiva hacia todo aquel que no siga los dogmas de los líderes supremos. Si bien en la Francia Revolucionaria podías ser denunciado por ser “Contra revolucionario” al Comité de Seguridad Pública y luego guillotinado, ahora existe una nueva forma de acoso a disidentes, Twitter y demás redes sociales. Basta con que un usuario te llame “misógino” o “machista” para que miles de usuarios vengan detrás exigiendo justicia.

El radicalismo sólo tiene en cuenta dos colores, blanco y negro. No existe el gris. En 1794, o estabas con Robespierre o estabas con el despotismo monárquico. En 2018, o estás con Irantzu o estás a favor del abuso y de la violación a las mujeres. Para muchos liberales la Revolución Francesa terminó cuando se aprobó la Constitución de 1790, pero para los radicales como Marat, Robespierre y otros jacobinos, aquello sólo acababa de empezar. El poder corrompe, tanto en 2018 como en 1794. Robespierre se veía a si mismo como un ser supremo y por lo tanto, buscaba el control total de la sociedad. La manera de establecer este control era mediante el miedo y la angustia ante un feroz enemigo. Si bien antes eran los austriacos y los prusianos, ahora son los hombres. Caracterizados por todos los medios como posibles agresores. Como los jacobinos en la época, las líderes feministas conocen muy bien la importancia de mantener este miedo y estos sentimientos si quieren seguir recibiendo 200 millones anuales de subvenciones.

Es triste ver cómo los medios de comunicación consiguen manipular los pensamientos y sentimientos de la población española, en su mayoría mujeres, para conseguir ciertos intereses de poder. Igual de desalentador es el hecho de que disfracen de igualitarias cuando sólo promueven odio y tensión entre los dos géneros. Similar a la Francia de Marat, cuando todo se justificaba bajo el lema de “Liberté,Egalité,Fraternité”. Si queremos evitar un destino tan terrible como el de la Revolución Francesa debemos luchar por la libertad de pensamiento y de prensa. La libertad de ser políticamente incorrectos y la libertad de disidir de aquellos que buscan manipularnos. Rousseau, Montesquieu y  Voltaire demostraron que la única manera de conseguir ganar esta guerra era mediante la educación y la cultura. Tenemos la obligación de luchar por los ideales que han hecho de Occidente una gran civilización. Los valores detrás de nuestras constituciones y nuestros filósofos ya que gracias a ellos nos encontramos en estados democráticos. Estas ideas totalitarias disfrazadas de libertad e igualdad amenazan la verdadera libertad una vez más y no podemos permitirlo.