Derivando falacias socialistas 

Jackie Estrada Salazar
Emprender una tarea de estas dimensiones no es una tarea fácil. Desmontar el dogma de la igualdad que promueve el socialismo, debe partir de entender sus planteamientos en el orden económico y político, y qué es lo que estos proponen, para conseguir una sociedad con mejores niveles de justicia social como aplicación de esa premisa.
Para los socialistas, justicia social implica la distribución de la riqueza total entre los miembros de la sociedad. Sobre la idea de que todos los hombres son iguales, el socialismo apela a una redistribución dando a cada uno según sus necesidades; así las cosas, no se formulan el origen y la generación de la riqueza, solo proponen su reparto. Esta repartición de la riqueza no se funda en la justicia, peor aun en las leyes de la economía, está sustentada en la ficción de que todos los seres humanos son iguales, y que tienen los mismos derechos, y en este caso los mismos derechos de usufructo de la riqueza.
El planteamiento de la igualdad de los seres humanos con la vaguedad que lo hace el socialismo, es falaz. Se trata de confundir interesadamente una propuesta política, que plantea que todos los seres humanos, por el hecho de serlo, tienen igual dignidad, lo cual implica desconocer la discriminación por cualquier causa. Este principio implica reconocer su individualidad, las diferencias entre cada uno de nosotros, y el respeto que le es consubstancial a ese reconocimiento. No se puede articular una sociedad humana como un rebaño, los seres humanos no pueden ser sometidos a la depravada idea: que todos somos iguales, hay que derrivar el concepto de la igualdad como quisieron imponerlo los socialistas, que además se han declarado los más iguales entre los iguales, ellos han asumido que son la clase dirigente, la que determina la organización social desde la autoridad de los que imponen la igualdad al resto de la sociedad.
El mito de la igualdad que plantea el socialismo debe ser reemplazado por la equidad, que supone el reconocimiento de las diferencias en todos los órdenes de los seres humanos en una sociedad libre, diferencias que determinan sus capacidades y méritos, pero también sus flaquezas y debilidades, entonces y solo entonces se defenderá la riqueza y la justicia que emanan de una distribución equitativa, según los esfuerzos legítimos de los individuos que la han alcanzado.

twitter: @jackiestradas

Foto: Clem Onejehuo 

Autor: Jackie Estrada

Psicoterapeuta, De formación política Libertaria, Vicepresidente de la jurisdicción de Latinoamérica, África y el Caribe del movimiento CREO.

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