Destacado

Luces, cámara, Sánchez 

El Gobierno de la dignidad. Así lo llamaron. El dos de junio de 2018, Pedro Sánchez Castejón se convertía en el presidente del gobierno de España. Tras echar a Mariano Rajoy con los votos de los independentistas y de los herederos de ETA, con quienes queda en deuda, el Partido Socialista Obrero Español llegó a La Moncloa. No la pisaban desde 2011, cuando el expresidente Zapatero dejó el poder tras dejar a España con casi tres millones más de parados que cuando llegó.

Quien no conoce su historia está condenado a repetirla pero, al parecer, el presidente Sánchez ni la conoce ni quiere conocerla. No hay mayor ciego que quien no quiere ver. En vez de aprender del deleznable legado del expresidente socialista y hacer todo lo contrario, el okupa alardea de propuestas tan demagógicas como subir impuestos a los ricos, al diésel, a la banca, pedir un contrato para ratificar el consentimiento sexual o incluso lapidar la libertad de expresión. No es una exageración, no. Según la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, no es cierto que la mejor ley sobre libertad de expresión sea la que no existe, y considera que hay razones para regularla. Cuando las noticias no nos son favorables, fustigamos a los medios de comunicación al más puro estilo bolivariano. La cabra siempre tira al monte.

Pero ningún show está exento de inconvenientes. El exministro Maxim Huerta dimitió por eludir impuestos, una práctica perfectamente legal, pero inaceptable según los requisitos para ser un socialista ejemplar, lo cual, pensándolo bien, es todo un oxímoron. No hubo más alternativa que echarle. También dimitió Carmen Montón por mentir sobre su Máster. La exministra ni siquiera sabía en qué edificio lo había hecho. Todo un ejemplo de honestidad. La ministra de justicia, Dolores Delgado, le dijo al excomisario Villarejo, que afirmó desconocer cuando le preguntaron por primera vez sobre su relación, que su compañero Grande Marlaska era un maricón y que estuvo con menores en un viaje a Colombia mientras estos practicaban ciertas actividades incivilizadas penadas con hasta 37 años de cárcel en el país. Por supuesto, la ministra, comprometida con la justicia universal, no dijo ni “a” al ver tales prácticas. Una mujer comprometida con el progreso, desde luego. Todo un ejemplo también. El ministro Pedro Duque ha sido “pillado” llevando a cabo la misma actividad que Huerta y fallando al listón de su jefe. Al final, vivir en socialismo es muy caro, pero dirigirlo, un chollo. Por si todo esto fuera poco, el mismísimo presidente del gobierno, Pedro Sánchez Castejón, plagió gran parte de su tesis doctoral, como desveló el periódico ABC, al que amenazó con acciones legales tras desvelar sus mentiras. Al salir en la portada de los principales diarios españoles y ser azotado por la prensa internacional, el secretario general del PSOE afirmó haber usado una aplicación detectora de plagios que dió negativo en su tesis. El dueño de la aplicación le desmintió y, para colmo, El Confidencial publicó más plagios que escapan a la aplicación utilizada. El presidente no hace más que engañar a los españoles actuando en su contra con pintorescas propuestas, tapado por ruidosas cortinas de humo como la exhumación de un muerto de hace más de cuarenta años o la Ley de Memoria Histórica.

Aun con todo, el espectáculo debe continuar. La función no acaba aquí, no. El Gobierno seguirá amenazando las libertades individuales y perjudicando a toda la ciudadanía. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Ni la ministra Delgado ni Pedro Duque han dimitido, ni mucho menos el presidente no votado, que sigue usando el palacio de La Moncloa como trinchera. La única diferencia que tienen respecto a los soldados de la primera guerra mundial es la amenaza exterior: mientras los soldados de la guerra se enfrentaban a la muerte al salir del escondite, Pedro Sánchez se enfrenta a los españoles, que piden elecciones de inmediato para acabar con su deriva autoritaria y la amnesia que de ella deriva.

Premio Goya al sectarismo 

Remontémonos a las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016. Donald Trump vs. Clinton 2.0, el mal contra el bien, para muchos. La gala de los Oscar tras la, para algunos inesperada, victoria del Partido Republicano estuvo cargada de dramatismo. Es un elemento clave del cine, claro está. Sin embargo, no me refiero al dramatismo propio de una película, sino a otro tipo: el dramatismo activista.

El pasado domingo fue la gala de los Goya, premios de cine español que deben su nombre, irónicamente, a un pintor. El año pasado, la gala fue ciertamente crítica con la situación política del país. Nada nuevo bajo el sol. Se repite la situación de 2017 en Estados Unidos. Tras la victoria de Trump, los artistas dejaron a un lado su oficio para escoger uno nuevo: analista político. Se vio en los Oscar, pero también en la gala de los Globos de Oro. Meryl Streep, elegante, eclipsando a sus compañeros con un enérgico discurso contra el entonces presidente electo. Curiosa (o quizá, no tanto) fue la ausencia de crítica en las ulteriores ediciones hacia el gobierno del, ahora ex presidente, Barack Obama. Algo similar ocurre en nuestro país. Numerosos artistas (unos más artistas que otros) dedicaron el evento a descalificar a todo lo que desafía el pensamiento mainstream. Almodóvar negó la existencia a VOX, el novato de la política nacional española. Leticia Dolera justificaba no haber invitado al partido a la gala (todos los demás partidos lo estaban) porque, según ella, no optan a la presidencia del Gobierno. El periodista le aclara que sí, que Abascal se presenta a la presidencia del Gobierno. Dolera confiesa entonces el verdadero motivo: VOX “legitíma discursos de odio, homófobos y machistas”. Para Dolera y compañía, la proposición de derogar la Ley Contra la Violencia de Género es machista per se. Sienten el mismo miedo al debate que la Vicepresidenta Calvo, sobre la que ya escribí un artículo en este mismo diario. La imposición es su medio, el silencio su fin. Tampoco faltó en la gala la ya tradicional crítica a la cultura “machista” en la que vivimos, esta vez por parte de la actriz Cristina Castaño. Muchos de los artistas que, acertadamente o no, están creando la imagen que la sociedad tiene de su colectivo, intentan ejercer de todólogos, como si tener 100.000 seguidores en Twitter o haber escrito un libro les hiciera suficientemente cultos como para hablar sin pelos en la lengua sobre cualquier tema imaginable. Así fue también el caso del ganador del Goya a mejor cortometraje, que afirmó, sin complejo alguno, la existencia de un “apartheid israelí” mientras pedía la exclusión de Israel en Eurovisión y alababa la “lucha del pueblo palestino”.

Debemos entender que los Goya no son un caso aislado. El sectarismo impera hoy en la mayoría del mundo del espectáculo, en la educación, en los medios de comunicación, en gran parte de las redes sociales y en la sociedad misma. No sé si la mayoría de los artistas piensan realmente lo mismo que los actores y directores mencionados anteriormente. De lo que estoy seguro es de que, si no opinan lo mismo, no se atreven a expresar públicamente su opinión. Ya vimos en EEUU cómo se trató a Jon Voight tras ofrecer su apoyo al entonces candidato Trump, como también vimos la diferencia de trato con su hija Angelina Jolie, que apoyó activamente la campaña de Clinton 2.0. Los insultos y muestras de desprecio con las que debía lidiar el actor eran constantes, mientras la señora Jolie recibía, mayormente, aplausos. Otra demostración de esta epidemia la vimos recientemente. El pianista James Rhodes, ya escandalizado tras descubrir que no es oro todo lo que reluce, se quejaba del hecho de que la mayoría de manifestantes del 10 de febrero en Colón eran blancos. ¡Blancos! ¡¿Cómo se les ocurre?! “Ni que los blancos pudieran quejarse”, imagino que habrá pensado el músico. Por supuesto, Rhodes consiguió miles de retuits a unas declaraciones que, de cambiar el color de piel mencionado, podríamos creer propias del Ku Klux Klan. Pero, en fin, el (mal llamado) progresismo moderno, en proceso de convertirse en secta, todo lo aguanta.

El pensamiento unidireccional no está, a mi juicio, en cuestión. Lo que sí lo está – y cada vez más – es la credibilidad de estos envarados señores del espectáculo que difunden sus propios prejuicios y dogmas a golpe de tuit, sabiendo que sus miles de seguidores van a creerse lo primero que les digan, por errado que sea. Esto sólo puede ser producto de una ciudadanía poco o nada crítica, que, como sus ídolos, teme salir de la cómoda burbuja en la que se encuentran. Total, ¿Qué más da ser un mero espectador de la vida? Permiten a otros hacer el trabajo sucio de denunciar lo incorrecto – y tragar con las consecuencias – mientras ellos se quedan de brazos cruzados porque, o no quieren actuar, o la presión social es tan grande que justifican su inactividad.

La corrección política está a unos niveles harto peligrosos. La mayor parte de artistas famosos, que muchos toman como ejemplo, demuestran, a pesar de considerarse públicamente como mentes abiertas, que sienten un desprecio nada sano por el disidente. Las consecuencias de rebelarse contra lo incorrecto son demasiadas, y no son pocos los que prefieren no dar la nota con tal de ser socialmente aceptados. En cualquier caso, si algo nos dejó claro la reciente gala de cine es que el mundo del cine – y me temo que el del espectáculo en general – está aterrorizado por el fin del pensamiento único, que amenaza la gratuidad de sus (hasta ahora) impunes faltas de respeto hacia los disidentes. En la gala se repartieron galardones por varias disciplinas, pero si hubo uno que destacó – y que tuvo más de un ganador – , fue el premio Goya al sectarismo. 

Libertad política y económica, dos caras de la misma moneda 

La libertad política es la consecuencia de la libertad económica.

Gral. (sp) Juan Carlos Rueda Montenegro

Dra. Jacqueline Estrada Salazar

La libertad política es el colorario de la libertad económica  y todo lo que ella implica: libre mercado, propiedad privada de los medios de producción, respeto de los contratos,. entre los temas más sobresalientes, constituyen las premisas de la libertad económica. Un sistema que respeta la propiedad privada, respeta la vida, porque esta y no otra cosa, es su base material, en ella se sustentan la satisfacción de las necesidades.

Una sociedad que no se respeta la propiedad privada, somete a sus integrantes a una condición de esclavitud, en la que la subsistencia de todos sus miembros depende de un sistema de administración estatal, a cargo de un partido, que se ha convertido por obra de la voluntad de la mayoría, en la encargada de la programación de la economía, que dicho sea de pasó, no esta suficientemente expresada así, pues se refiere a una economía de planificación central, que incluye todos los procesos de elaboración y consumo, y va mas allá, pues se asume en esta planificación, el establecimiento de las necesidades de los miembros de la sociedad, los medios y los factores de producción, etc; es decir, una economía que influye sobre todos los aspectos de la vida de sus miembros, hasta en los asuntos más impensables, como podría ser la idea de una familia en la que los hijos son custodiados y criados por el Estado. El modelo socialista, es pues, un modelo de planificación central, que bien se le puede llamar un sistema político y económico de control total.

Por todo esto, la economía de planificación central o  sistema de control total de la economía, difiere en forma opuesta y radical a un sistema que propone libertad económica,  que no quiere decir, de ninguna manera, que no estará planificada, pues lo que en realidad significa,  es que quienes la ejecutarán, serán los miembros de la sociedad, todos los ciudadanos, con sus decisiones soberanas sobre que consumir y que no hacerlo, así determinarán las cosas a producirse, la cantidad y los precios de los productos para satisfacer sus necesidades, por ello, la libertad económica deviene en libertad política, en el derecho inalienable de expresar sus decisiones y de aceptar las consecuencias en forma responsable.

En un sistema de libertad económica, las personas  pueden escoger en forma libre, y si lo hacen bien, entonces las consecuencias de sus decisiones, favorecerán sus vidas y sus emprendimientos, la mejor forma de garantizar que ellos han tomado decisiones adecuadas, es cuando se logra  el reconocimiento social, así y solo de esa forma, los medios de producción, pasan a las manos más calificadas, a los emprendedores y trabajadores de mayor éxito, pues su logro está en favorecer el bienestar de la mayoría.

Sin libertad económica no hay libertad política, abundando en el tema, cuando una sociedad ha preferido el sistema de planificación central, se pretende involucionar a las personas, que gracias a su educación, a la cultura, a la experiencia y a sus propios esfuerzos han alcanzado un nivel de libertad política – racional, digo pretenden retrotraerlos a las condiciones primitivas, a tribus y clanes que unidos por la ignorancia, el miedo, el hambre y la miseria, se tornen en comunidades sin libertad, sumisas a los designios de un todo poderoso Estado, convertido en la deidad, que se apresta a guiarlos y conducirlos al paraíso de la satisfacción de sus necesidades, pero pronto, y más temprano que tarde, los llevan al colapso, y sólo cuando ya es cuestión de subsistencia, no les queda otra alternativa que revelarse, y reiniciar  el camino de la racionalidad, dejando así, con dolor ese pensamiento mágico, propio de las tribus que divagaban por el mundo bajo la amenaza de la miseria y la ignorancia.

Desmintiendo al sector del taxi

Esta semana hemos sido testigos de cómo, a golpe de bloqueos, coches destrozados y chantaje a la Administración, finalmente Uber y Cabify no tuvieron más opción que huir de Barcelona.
No hablamos de una mafia. Hablamos del taxi, un gremio que, como cualquier lobby, se aferra a mentiras, falacias y violencia para poder mantener sus privilegios oligopolísticos. Hagamos un repaso por los principales argumentos con los que el sector defiende su estatus:

1. Los taxistas no son monstruos, únicamente pretenden que se cumpla la Ley
Aquí encontramos el primer problema. En primer lugar, alguien puede ser un monstruo defendiendo la Ley vigente. Podemos encontrar numerosos casos a lo largo de la historia, por ejemplo, durante la Alemania Nazi. Ya que, a pesar de lo que muchos creen, la Ley positiva del Estado no establece la moral. Por lo que, aunque esta permitiese asesinar o robar, dichos actos seguirán estando igualmente mal desde un punto de vista ético.

Todo esto para explicar que, defender una Ley que limita la competencia -en concreto, la ratio 1/30 VTC- y, por tanto, fija artificialmente la demanda y oferta, cuando esto debería ser establecido por las necesidades del mercado, no solo se trata de una Ley injusta, sino que además, perjudica a aquellos que supuestamente pretende defender -los consumidores- a costa de engordar los bolsillos de los taxistas.
Ya que, démosle una vuelta de tuerca ¿Por qué los taxistas solamente proponen cumplir con la ratio 1/30 por vía de reducir las VTC y no aumentando las licencias de taxis?
Esto sirve para desmentir el siguiente mito:

2. Apoyar el sector del taxi supone defender el interés general de España y su bien común
Esto es fácilmente desmontable, tanto desde la teoría como la práctica.
Por un lado, la ciencia económica establece determinadas situaciones que provocan una desviación del mercado desde la competencia perfecta. Una de ellas es el monopolio, es decir, aquel fallo de mercado provocado por el privilegio legal concedido por el Estado, en el cual existe un productor o agente económico que posee un gran poder de mercado para explotar con carácter exclusivo alguna industria o comercio. En este caso, no se está concediendo en exclusividad la totalidad del servicio al taxi, sino más bien limitando la capacidad de las VTC para poder competir en igualdad de condiciones, poniendo trabas conocidas, como las licencias y las recientemente reclamadas, como la precontratación o la vuelta a la base. Sin embargo, cualquier límite artificial del mercado, provoca un exceso o escasez en la oferta y demanda, que, a su vez, es absorbido por medio de un aumento de los precios al consumidor final.

Esto se puede demostrar claramente en la realidad, por ejemplo, tras el decreto anti-VTC, inmediatamente en Madrid, el taxi propuso un aumento del 5,1% de sus tarifas, y tras echar a las VTC en Barcelona, el sector del taxi acaba de subir la tarifa mínima a 7€. Pero esto no afecta únicamente al taxi, sino también a las VTC, que, al verse limitadas en número, presentan unos precios considerablemente superiores a otros países vecinos, como por ejemplo Reino Unido.

3. Si no se limitan las VTC y taxis, tendríamos cientos de miles de ellos
En primer lugar, habría que preguntarse ¿Y qué? O más bien ¿Para quién es un problema que aumente el número de opciones y posibilidades para el transporte?

Pero realmente, ese argumento es tan vacío como afirmar que la libertad de empresa supondrá que automática y mágicamente nazcan millones de ellas, ya que demuestra no tener ni la más mínima idea de lo que es una empresa. Esta no es más que una oportunidad de negocio, las cuales no nacen por concesiones administrativas a base de decreto, sino por medio de encontrar necesidades insatisfechas por el mercado.

Por tanto la pregunta está en ¿Qué problema hay en dejar que las demandas sean satisfechas?

4. Los taxistas no amenazan, ejercen su derecho a huelga
Diferenciemos varias cosas. Una cosa es un trabajador por cuenta ajena, al cual se le reconoce derecho a huelga, y otra muy distinta un autónomo (o empresario individual) quien no cuenta con dicho derecho, sino únicamente con la posibilidad del cierre de la patronal. Y no íntegramente y sin condiciones, como está haciendo el taxi incumpliendo sus propias licencias al no prestar si quiera servicios mínimos.

Y, por último, pero no menos importante, la huelga es un derecho individual a no trabajar, el cual no puede ser impuesto a los demás coactivamente, obligando a otros taxistas a no conducir sin contraprestación, e insultando a los usuarios que optan por otras vías. Pero sobre todo no puede transformarse en el impedimento a la competencia de trabajar, entorpeciendo, amenazando y frenando a los conductores VTC. Eso no es un una huelga, es un crimen.

5. La culpa la tienen los grandes fondos de inversión que compran licencias VTC
El problema de este argumento es que trata de ocultar la realidad, y como haría según que partido en reciente descomposición, tira balones fuera.

Lo que no puede ser es que unos señores que han adquirido unas licencias con una revalorización por encima del 500%, que tributan durante toda su vida por módulos para pagar los mínimos impuestos posibles, y apuestan la totalidad de su jubilación a la reventa de su licencia, traten de dar lecciones de buenismo. En todo caso, podrán darla de especulación.

6. Los taxistas han desembolsado demasiado por sus licencias, y alguien tiene que pagar
Comprendamos que lo que hoy en día existe son 2 tipos de mercados:

Por un lado, uno primario, en el cual la Administración expide la licencia de taxi al conductor, a coste nulo, salvo algún que otro gasto administrativo.
Y, por otro lado, el secundario, en el cual el taxista puede vender su licencia y que otros interesados las compren, a cambio del precio que pacten mutuamente.

Esto sirve para entender que la Administración del Estado solo será responsable de aquellas relaciones primarias, pero nunca de las secundarias, ya que estas se han transmitido entre particulares por medio de un acuerdo de voluntad entre las partes, por lo que la responsabilidad es completamente privada.

7. Si liberalizamos el sector, las VTC monopolizarán el mercado
Esta difamación se entiende por la falta de comprensión del significado en sí de liberalizar.

Liberalizar supone por definición otorgar libertad, abriendo el mercado por medio de la eliminación de barreras artificiales de entrada, como son las regulaciones.
Por tanto, liberalizar no supone otorgar monopolios, sino más bien destruirlos. En el caso de que Uber y Cabify pretendiesen capturar la totalidad del mercado y exprimir a los consumidores, la libre entrada permitiría que otros que fuesen capaces de ofertar un mejor servicio se llevasen a dichos clientes.

Es curioso cómo los protagonistas de la competencia desleal plantean una situación futura en la que los competidores actúan igual que ellos para deslegitimarse. Supongo que cree el ladrón que todos son de su condición.

8. Los taxistas pagan sus impuestos en España, las VTC no
El fallo garrafal aquí es que el taxi se crea el dictador de los criterios de decisión del cliente, haciendo gala -al igual que el Estado- de un argumento paternalista, señalando buenos y malos, creyendo tal vez que el consumidor es demasiado estúpido como para decidir por sí mismo y valorar si la sede fiscal de la empresa es un argumento de peso a la hora de desplazarse de un lugar a otro.

Ya que, en todo caso, de lo que debería tratarse es de crear un mayor valor al cliente, no a Hacienda. Y aunque así fuera, olvidan que los conductores VTC pagan en España entre 5 y 10 veces más impuestos que un taxista.

Además, siguiendo ese nacionalista argumento, reclamando momentáneamente el proteccionismo de la industria patria, habría que preguntarse ¿Dónde se fabrican los taxis? ¿Dónde tributa MyTaxi? ¿De dónde se importa la gasolina? Preguntas cuya respuesta probablemente no interese tanto al oportunista gremio.

9. Las VTC precarizan a sus trabajadores y tenderán a empeorar sus condiciones laborales
Los taxistas se paran a pensar y ven cómo, pese a que las VTC se estén introduciendo en el sector y llevándose cada vez más clientes, los conductores de estas no están ni mucho menos para lanzar cohetes.
El problema está claro. La culpa de los perjuicios laborales de las VTC la tienen los beneficios regulatorios de los taxistas. Y desde luego, enviarles al paro, no les ayuda.

No necesitan su compasión, sino la liberalización.

10. Sin licencias, se implantaría la Ley de la selva, y cada viaje supondría un peligro
Los taxistas argumentan que el sistema de licencias es necesario, ya que este permite certificar unos mínimos que todo conductor debe respetar (habilidad de conducción, ética…) y que por tanto garantizan al consumidor un servicio de calidad.

Sin embargo, si realmente el objetivo de las licencias es únicamente establecer las normas que todos los transportistas deben seguir ¿Por qué no todo aquel que cumpla con dichos requisitos tiene la posibilidad de obtener una licencia? No parece, pues, que tenga sentido limitar el número.

Además, tal vez esto era necesario hace décadas, en una sociedad completamente desinformada, en la que era necesario saber que el conductor que te iba a llevar no era realmente un estafador o un atracador. Pero hoy en día, vivimos en el momento con más datos y conocimiento de la historia, por lo que el acceso a Internet y una app nos da la capacidad de calificar al conductor, y otorgar la autonomía al consumidor de escoger quién quiere que le lleve a casa.

En definitiva, de esto se trata, en que la autonomía individual, y no la del grupo de presión organizado, sea la que prime.
Aunque son muchas más las incoherencias que escuchamos, leemos y vemos cada día sobre este sector, estas 10 me parece que resumen la mayoría de los argumentos perversos con los que este lobby nos chantajea a todos, al igual que antaño ya hicieran otros, como los ludistas quemando maquinas ante la revolución industrial, o más recientemente con los estibadores.
¿Se imaginan a los videoclubs cargando contra Netflix? ¿A las discográficas contra Spotyfy? ¿O a las editoriales frente a los ebooks? Cuando la innovación y el progreso supone una derrota, cuanto antes se acepte, mejor.

Servicio Militar Obligatorio: ¿Logro liberal o triunfo del Estado?

Actualmente, la gran mayoría de liberales españoles consideran al Servicio Militar Obligatorio, eliminado en España en 2001, como un “secuestro legal”, sin embargo, en su día su implantación se consideró un triunfo de las ideas liberales e incluso hoy algunos de los países considerados más libres lo mantienen.

Origen del Servicio Militar Obligatorio.

Se considera al Servicio Militar Obligatorio como una consecuencia de la Revolución Francesa, que lo creó con el objetivo práctico de conseguir un ejército lo suficientemente numeroso y barato como para derrotar a los ejercitos de la coalición antirrevolucionaria, típicos del Antiguo Régimen, mucho menos numerosos y mucho más caros de mantener; pero que, a su vez, tenía otros dos objetivos políticos, interesantes desde un punto de vista liberal.

El primero era el de sentimiento de propiedad, puesto que la nación es propiedad de los ciudadanos estos tienen la obligación de ocuparse de su defensa, con las armas en la mano y sin recibir ninguna remuneración por ello; el segundo era crear una organización que controlara al poder ante el riesgo de regreso del Antiguo Régimen, el Gobierno, ya fuera monarquico o republicano, podría tomar las decisiones que considerara, pero las armas estarían en manos de los ciudadanos, auténticos propietarios de la nación, que no las utilizarían contra otros ciudadanos y que sí podrían utilizarlas contra el gobernante si este no respetaba al pueblo o al Parlamento.

El Servicio Militar Obligatorio hoy.

Aunque los objetivos de la creación del Servicio Militar Obligatorio pueden parecer lejanos, actualmente muchos países reconocidos como liberales mantienen este sistema, así, entre los 20 primeros países del Índice de Libertad Humana, se puede encontrar a Suiza, Dinamarca, Finlandia, Noruega, República de China – Taiwan, Estonia, Austria, Suecia, Lituania y Singapur, es decir, el 50 %, a los que hay que añadir a Israel, el estado más libre de Oriente Medio, y a Chile, el más libre de Sud-américa

Por lo que se puede observar, no existe una relación directa entre libertad y obligación de la realización del Servicio Militar, debido seguramente a esos principios de propiedad de la nación y control de los gobernantes.

Pero, ¿Es práctico?

La cuestión es si en la actualidad esos principios siguen vigentes y si este modelo es práctico.

Actualmente las guerras no se ganan por masa de soldados, sino por adelantos técnicos, y la utilización efectiva de estos adelantos requieren de personal altamente especializado, por lo que lo más lógico es la utilización de un ejército profesional que posiblemente sea más rentable desde el punto de vista económico, al eliminar el coste de oportunidad de los ciudadanos obligados a realizar el Servicio, o bien un Servicio Militar de duración suficiente como para permitir el dominio de esos medios técnicos.

Y, ¿Es liberal?

Algunos liberales proponen la creación de un ejército de milicias voluntarias para la defensa de la libertad de los ciudadanos, una especie de ciudadanos-soldados listos para defender sus libertades tanto de un enemigo exterior (un rifle detrás de cada brizna de hierba), como de los abusos del Estado o de la delincuencia, pero, ¿es posible mantener una guerra moderna con milicias sin entrenar?, lo veo como un planteamiento bastante ingenuo, no estamos en el Massachusetts de 1775.

Y es ahora cuando regresamos al comienzo de la ecuación, ¿es posible esta autodefensa si los ciudadanos no saben utilizar las armas? ¿puede servir el Servicio Militar Obligatorio como formación en este uso?, es decir, ¿es el Servicio Militar Obligatorio una herramienta para crear una sociedad liberal?

Nunca es verdadero comunismo

Resulta curioso cómo los comunistas inventan escusas cuando su proyecto intervencionista fracasa una y otra vez, pero no importa porque el próximo intento nos intentarán colar que esta vez sí que funcionará hasta poco antes de colapsar, entonces se desmarcarán y dirán lo típico de que la culpa es del neoliberalismo, del imperialismo americano, del FMI o de cualquier otro, menos del gobernante de turno que habían idolatrado hasta hace poco.

Hace unos me topé con este tuit de un profesor de historia, el cual nos informa de que no bebe ni Coca Cola ni usa Uber o Cabify.

Llegan a negar hasta tal punto la evidencia que uno no tiene más remedio que partirse de risa ante una situación que ha causado tanto sufrimiento.

El programa de socialización de medios de producción, o dicho de otro modo, de nacionalizaciones masivas en Venezuela comenzó a principios de 2007 poco después de ganar las elecciones de diciembre de 2006.

Voy a intentar hacer una cronología de los hechos, os aviso de que esto va para largo.

2007

Febrero

La primera nacionalización fue la de la compañía Electricidad de Caracas .

Responsables del Gobierno venezolano y de AES anuncian la compra.

Mayo

La empresa estatal PDVSA toma el control de los campos petrolíficos de la Faja del Orinoco que pertenecían a empresas multinacionales de EE.UU., Francia, Noruega y Reino Unido.

Marzo

El Gobierno nacionaliza la Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela (CANTV).

2008

Marzo

Chávez anuncia nacionalización de gran cadena frigoríficos y empresa lechera Los Andes para garantizar la “soberanía alimentaria”.

Mayo

Chávez decreta la nacionalización de Sidor.

Agosto

Chávez anuncia que nacionalizará el Banco de Venezuela, filial del español Santander.

Hugo Chávez nacionaliza las cementeras Cemex, Holcim y Lafarge.

La nacionalización del transporte de combustible en Venezuela afectará a menos de 15 empresas.

Noviembre

Venezuela controlará la mina de oro “Las Cristinas

2009

Marzo

Chávez ordenó expropiar plantas procesadoras de arroz de la estadounidense Cargill

Intervención de 1.500 hectáreas de tierras de la multinacional papelera irlandesa Smurfit Kappa, “para sembrar caraotas (fríjoles), maíz, sorgo, yuca, ñame”.

Chávez anuncia que la aerolínea Aeropostal, intervenida en noviembre de 2008, se convertirá en empresa de “propiedad social”.

Mayo

Nacionalización de 60 empresas de actividades petroleras complementarias (transporte, inyección de agua, vapor o gas) en el lago de Maracaibo (occidente).

El presidente Chávez expropia 10.300 hectáreas de latifundios para fomentar la producción de alimentos en el estado de Barinas.

Chávez nacionaliza las compañías de acero y cerámica del país

El mandatario venezolano encabeza el acto de toma de control de la “Planta Compresora de Gas PIGAP II“, expropiada a la firma estadounidense Williams Companies Inc.

Octubre

Chávez expropió el hotel Hilton de la isla Margarita.

Chávez expropia dos centrales azucareras

Chávez expropia 9 campos de golf y amenaza con erradicarlo de Venezuela

2010

Enero

Chávez ordena la expropiación del Éxito

Febrero

¿Os acordáis del famoso expropiese? Es de la siguiente noticia

Chávez expropia varios edificios del corazón de Caracas.

Venezuela controlará el 80% de supermercados Cada.

Septiembre

Venezuela nacionaliza la principal aseguradora del país

Abril

Chávez firma el decreto de expropiación de unos galpones de las empresas Polar, la mayor productora y procesadora de alimentos del país, a la que recomienda resignarse y no resistirse a la medida.

Mayo

El Gobierno venezolano anuncia la nacionalización de la Universidad Santa Inés, en Barinas, el estado natal de Chávez, por presentar supuestas “irregularidades administrativas”.

El Gobierno venezolano decreta la expropiación de la empresa de alimentos Sociedad Mercantil Molinos Nacionales (Monaca), participada mayoritariamente por el grupo mexicano Gruma.

Junio

El Gobierno venezolano decreta la expropiación de la empresa de alimentos Sociedad Mercantil Molinos Nacionales (Monaca), participada mayoritariamente por el grupo mexicano Gruma.

Anuncio de “adquisición forzosa” de las empresas Envases Internacional y Aventuy, fabricantes de envases de aluminio y cartón para alimentos, respectivamente. Además, se decretó la expropiación de la Empresa Industria Nacional de Artículos de Ferretería y de nueve comercios, cuatro en Caracas y el resto en el interior del país.

Orden de nacionalización de 11 taladros petroleros de la empresa estadounidense Helmerich & Payne (H&P).

Octubre

Nacionalización de la empresa “Agroisleña“, con capital español y la principal distribuidora de productos para el campo, con 82 puntos de venta y ocho silos en todo el país.

Orden de expropiación de la sucursal en Venezuela de la empresa estadounidense Owens Illinois, líder mundial en la fabricación de envases de vidrio para bebidas, alimentos, medicamentos y cosméticos.

Chávez expropia dos nuevas empresas por ‘explotar al trabajador.

Noviembre

Chávez ordena la expropiación de la firma Siderúrgica del Turbio (Sidetur), filial del principal grupo siderúrgico privado de Venezuela, Sivensa, y de seis conjuntos urbanísticos paralizados, así como la “ocupación temporal” de otros ocho, la mayoría en el entorno de Caracas.

2011

Agosto

Chávez anuncia la nacionalización de la industria del oro

Septiembre

Chávez anuncia la nacionalización de la empresa de transporte Conferrys

Octubre

Chávez ordena la «adquisición forzosa» de las tierras de la llamada Compañía Inglesa.

2012

Abril

Es oficial la expropiación de Orpin Farma: Autoridades y trabajadores inspeccionaron la empresa.

2013

Abril

Ordenaron la expropiación del Mesón de Los Búcaros

Julio

Gobierno continuará expropiando tierras ociosas.

Agosto

Venezuela expropia la firma Great Wall para aumentar producción de Chery

Venezuela nacionaliza Venprecar y Orinoco Iron

Maduro nacionaliza empresas procesadoras

Septiembre

Maduro expropia la sede de Pepsi en Venezuela

Gobierno de Venezuela invade una fábrica de papel higiénico para verificar su fabricación y distribución

Maduro militariza los supermercados de Venezuela

Noviembre

Venezuela expropia plataformas petroleras

2014

Abril

Venezuela expropia las viviendas que lleven más de 20 años alquiladas.

Noviembre

El Gobierno de Maduro Confirma la expropiación de Clorox de Venezuela

2015

Febrero

Maduro ordena expropiar “de forma inmediata” una cadena de supermercados en Venezuela

Junio

Maduro nacionaliza el sector de la distribución de alimentos

Julio

El Gobierno venezolano ocupa depósitos de Nestlé, Pepsi y Empresas Polar

2016

Maduro expropia una fábrica estadounidense de papel higiénico y pañales.

2017

Marzo

El Gobierno de Venezuela expropia dos panaderías y se las entrega al ‘pueblo’

Abril

El gobierno de Venezuela expropia una planta de General Motors

Mayo

La dictadura de Venezuela expropió fincas a productores por protestar contra Maduro

2018

Febrero

Denuncian la expropiación de un campo de golf en el estado Vargas.

Abril

Madrugaron con expropiación a piñaterías y artesanos de la plaza El Venezolano

Mayo

Maduro ordena expropiación de Kellogg’s.

Maduro interviene Banesco y detiene a once de sus directivos.

Julio

Chavistas ”EXPROPIAN” casas de los venezolanos que emigran

Noviembre

Gobierno de Nicolás Maduro ahora está expropiando el ganado en Venezuela.

Diciembre

Goodyear sale de Venezuela y Maduro expropia la fábrica en horas.

En tocal ha habido miles de expropiaciones, nacionalizaciones y militarizaciones, afortunadamente para 2019 parece que no va a haber nuevas expropiaciones.

Fuentes

https://www.elmundo.es/mundodinero/2008/08/01/economia/1217552484.html

https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Hugo-Chavez-expropio-casi-1200-empresas-en-diez-anos-20130307-0045.html

https://www.dinero.com/internacional/articulo/cronologia-nacionalizaciones-expropiaciones-venezuela-desde-2007/106712

https://www.elconfidencial.com/espana/2009-05-14/cronologia-de-nacionalizaciones-y-expropiaciones-en-venezuela-desde-2007_1000565/

https://www.libremercado.com/2015-08-15/las-expropiaciones-chavistas-llevaron-el-hambre-a-venezuela-1276554736/

http://elestimulo.com/elinteres/cuantas-expropiaciones-se-han-ejecutado-durante-el-gobierno-de-maduro/

https://www.diariolasamericas.com/america-latina/452-empresas-publicas-manos-del-chavismopara-ejercer-mayor-control-social-n4142714

http://www.el-nacional.com/noticias/economia/gobierno-expropio-mas-millones-hectareas-estan-improductivas_231096

https://www.razon.com.mx/mundo/con-expropiaciones-chavismo-crecio-610-control-de-empresas/

http://actualidadradio.com/noticias/las-expropiaciones-de-maduro-afectaran-la-distribucion-de-12-000-toneladas-de-alimentos/

http://www.el-nacional.com/noticias/economia/gobierno-llevo-colapso-mas-1000-empresas-expropiadas-anos_247729

La diferencia salarial entre hombres y mujeres, ¿Discriminación? Evidencia de los operadores de bus y tren de Massachusetts 

Quienes afirman que los hombres ganan más que las mujeres por el mismo trabajo y por el simple hecho de ser hombres suelen argumentar con datos agregados sobre los salarios. Según ellos, los hombres (a nivel español) ganan un 24% más de media que las mujeres. Sin embargo, esto no aporta evidencia sobre la supuesta discriminación salarial de la que hablan. No usan datos del mismo trabajo, sino que hablan de la suma de todos los salarios de hombres en España y los salarios de todas las mujeres. Algo parecido a ver la diferencia de salarios a nivel español de altos y bajos y decir que el grupo que más gana lo hace por discriminación al grupo que menos gana. 

Una reciente contribución al estudio sobre la supuesta discriminación salarial por razón de sexo ha sido el nuevo artículo de Valentin Bolotnyy y Natalia Emanuel, de la Universidad de Harvard. En él se estudian los salarios de los trabajadores de la Massachusetts Bay Transportation Authority.

Los autores nos enseñan, en primer lugar, la diferencia de salarios por sexo y por rango (seniority). Los horarios y rutas se eligen de mayor a menor rango. En los siguientes gráficos están reflejados los datos mencionados, junto a los de empleados con dependientes. Como se puede apreciar, los hombres ganan de media más que las mujeres. 

El segundo gráfico nos muestra las diferencias salariales entre hombres y mujeres con y sin dependientes teniendo en cuenta las horas extra, programadas y no programadas. Las horas extra se pagan como 1,5 horas normales. Los hombres trabajan, de media, más horas extra que las mujeres. 

Además, la “brecha” continúa tras la jubilación. Los hombres eligen trabajar más horas de las que sirven para calcular la pensión (las horas normales programadas y las horas extra programadas 3 meses antes). Los autores señalan que, según las encuestas que llevaron a cabo a los empleados, estos no están bien informados sobre cómo se calcula la pensión, ya que ésta depende en gran medida de los ingresos en los tres años con mayores salarios del empleado, y los encuestados no creen que trabajar más produzca una gran diferencia en su pensión.

Según el estudio, los hombres tienen el doble de probabilidad de aceptar horas extra a última hora que las mujeres, diferencia entre sexos que se mantiene en días con trabajo programado, días sin trabajo programado, días entre semana y fines de semana. 

El estudio también nos enseña la diferencia de probabilidad de aceptar trabajo extra (no programado) según estatus conyugal y dependiendo de si el empleado tiene dependientes a su cargo. 

Los hombres tienen más probabilidad de aceptarlo, y la brecha más baja es entre hombres y mujeres casados y con dependientes. 
El estudio también demuestra que las mujeres trabajan 7-11% menos horas extra programadas menos que los hombres al mes. La diferencia en horas extra no programadas asciende a 40-47,5% al mes. Las mujeres solteras con dependientes trabajan 6% menos horas extra programadas que los hombres solteros con dependientes, y la diferencia asciende hasta el 60% cuando se trata de horas extra no programadas. Los empleados casados y con dependientes la diferencia es del 14% para horas extra programadas y del 5% para horas extra no programadas. 

El estudio también compara otras diferentes elecciones de hombres y mujeres sobre trabajar en los fines de semana, en un día de fiesta y diferentes horarios (horarios partidos). Las mujeres valoran más no trabajar en fines de semana, tener mejores horarios y no trabajar en vacaciones.
Estas son las causas de la “brecha salarial” en la MBTA. 

 

Conclusión: 

¿Ganan las mujeres menos que los hombres? Al menos en los operadores de trenes y buses de Massachusetts, sí. ¿Gabán las mujeres menos por ser mujeresNo. La diferencia salarial, al menos en este caso, se debe a las decisiones de unos y otros según su valoración del tiempo libre, del trabajo, etc. 

Al menos en la MBTA, las mujeres no ganan menos por ser mujeres. 

Foto: KE ATLAS 

Fachas

No es algo nuevo. Desde hace años, en los medios de comunicación mainstream, institutos y universidades se utiliza el adjetivo “facha” para describir a quien discrepa de la superioridad moral del pensamiento único. Superioridad moral que, por cierto, no aguanta ni el más mínimo debate.

Evidentemente, y como en todo cambio significativo en la sociedad, el despertar ha sido lento pero firme. El 2 de Diciembre, el Partido Socialista sufrió, seguramente, uno de los golpes más duros de su historia. A estas alturas, si todo sale según lo previsto, podemos estar seguros de que perdieron el gobierno en su mayor nicho de votos, Andalucía, donde llevan gobernando casi cuarenta años. Al final, esos “fachas” que parecían estar amordazados y atemorizados por “el qué dirán” ganaron las elecciones, y demostraron que luchar por lo que es correcto vale la pena.

La reacción de la izquierda, que siempre ha sido profundamente demócrata (por favor, nótese el sarcasmo), no se hizo esperar ni 24 horas. El mismo 2 de Diciembre, cientos de estudiantes movilizados por Podemos asistieron a manifestaciones ilegales contra los frutos de la fiesta de la democracia. Mientras tanto, la aún presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que hizo una campaña más que grosera contra sus adversarios políticos, esquivaba toda autocrítica y, días después, compartía un artículo de un profesor que, al ver que algunos de sus alumnos seguían a VOX en Instagram, lamentaba no haberles adoctrinado más cuando pudo. Y los medios de comunicación, mientras grandes partidos políticos protagonizaban ejercicios de una irresponsabilidad democrática y moral inaudita, ¿de qué hablaban? De VOX mismo. Les preocupa más la aparición de un partido perfectamente constitucional que la violencia de la turba “antifascista” contra aquellos que no comulgan con sus abominables ideas. Hicieron gala de esa doble moral que les ha caracterizado siempre, según la cual todas las opiniones son válidas hasta que contradicen sus dogmáticas propuestas. Entonces usan el calificativo “facha” para señalar a los políticamente incorrectos, que según ellos son el mal personificado. “¡¿Cómo piensan así?!”, se preguntan utilizando esa fatal arrogancia que demuestran cada día.

Detrás de la etiqueta fácil con la que nos señalan a quienes defendemos la libertad sin complejos, se esconde un temor desmedido. Es el miedo al debate, a la lucha de las ideas y los ideales, a enfrentar opiniones con argumentos y no con puñetazos. Este sentimiento ha calado en la sociedad, y de qué manera. Tanto es así que los enemigos de la libertad están acostumbrados a que se les siga el juego y, cuando uno desafía la verdad oficial lo más mínimo, le insultan, increpan y agreden. Hace unos días, 15 energúmenos le pegaron una paliza a un chaval en la Universidad por defender la unidad de España. Los insultos hacia los liberales y conservadores están completamente normalizados y el Sindicato de Estudiantes, con la excusa barata de “luchar por los alumnos”, utiliza a los más jóvenes para fines políticos con el silencio cómplice de la mayoría. Y todo esto sin que casi nadie levante la voz por si corren la misma suerte que aquellos que se atrevieron.

Una de las vías que utilizan los verdaderos intolerantes, esos que se hacen llamar “antifascistas” y usan los medios de comunicación como medios de activismo, es dividir a la sociedad en grupos que consideran antagónicos. Intentan hacer su propia versión de la división marxista entre explotadores y proletarios. Así pues, en vez de individuos libres e iguales ante la ley, ven hombres (este grupo es el opresor, por supuesto) y mujeres, blancos y negros, liberales y socialdemócratas, votantes de PP, Cs o VOX y votantes de PSOE y Podemos… Así podría estar todo el día. Incluso los miembros de aquellos grupos que dicen defender que se dan cuenta de cómo les utilizan son insultados y verdaderamente amenazados por la extrema izquierda. Cabe preguntarse si esto es así porque quienes debieron oponerse al colectivismo han mirado a otro lado.

¿Se puede acabar con esta dictadura de lo políticamente correcto? Puede, pero para ello hay que perder el miedo a los insultos, mostrarnos tal y como somos y sentirnos orgullosos de pensar como pensamos. Si otros no tienen problema en decir lo que opinan, ¿por qué nosotros deberíamos tenerlo? ¿Hay algún inconveniente en que una opinión sea poco aceptada o polémica? El pensamiento unidireccional no sería tan poderoso si los silenciados se atrevieran a desafiarlo. En la política, como en la vida, no se puede ni se debe contentar a todo el mundo. PP, Cs y VOX deben saberlo. Deben ser auténticos y tomarse los insultos de la izquierda como lo que son, un halago. Al fin y  cabo, estos tres partidos tienen, supuestamente, posiciones contrarias a sus adversarios socialistas y socialdemócratas. Incluso desde la perspectiva de alguien que solamente mira por los votos, no encuentro razón alguna para molestarse por la opinión de los populistas, ya que no comparten un mismo target. Un político no puede esperar que le vote todo el mundo. Por ejemplo, no se pondrán nunca de acuerdo en economía un comunista y un liberal clásico, y pensar lo contrario ha sido clave en la degeneración de ciertos partidos que han perdido sus principios para sustituirlos por el punto de acuerdo. Necesitamos políticos valientes que, como Thatcher, no sean de “consenso” sino de “fuertes convicciones”. Nada más poderoso que la autenticidad contra la corrección política.

Podemos apreciar entonces que, para escapar del debate, los dogmáticos seguidores del pensamiento único utilizan la palabra “facha” para calificar a todo aquel que disidente de sus ideas. Así pues, y sin gran oposición social, se han normalizado los insultos contra los políticamente incorrectos, la utilización de los estudiantes y diferentes colectivos para fines políticos y, en definitiva, el acoso social y mediático contra aquellos que tienen opiniones más o menos polémicas. Esta autoritaria deriva es reversible. Es responsabilidad de los atacados dejar de buscar el consenso absoluto, reconocer que no se puede ni se debe estar de acuerdo con todo el mundo y actuar en consecuencia. Sólo se acabará con el colectivismo y con el miedo de una manera: sin complejos.